
Miguel Massanet Bosch. Lo que es evidente, señores, es que el tiempo de las esperas, de la transigencia, de soportar las impertinencias y de los desafíos por parte del soberanismo catalán, con la semi-declaración, con el estrambote absurdo de su posterior suspensión, formulada por el señor Puigdemón, en el Parlamento de Cataluña, más a modo de burla que como medida de dar tiempo para posible conversaciones, encuentros o diálogos con los que ha pretendido cubrir semejante boutade para ganar tiempo, se ha terminado.
Manuel Parra Celaya. No me duelen prendas en reconocerlo: me equivoqué, y me alegro de ello. Como recordarán, venía insistiendo en varios artículos sobre la indiferencia de la sociedad española ante el creciente desafío separatista que se estaba gestando, a bombo y platillo, en Cataluña; me desesperaba, no solo de la inacción, sino de la aparente falta de sensibilidad que me parecía advertir en mis compatriotas, tanto por contenidos periodísticos como por conversaciones privadas y ocasionales con gentes de diversos lugares de la Piel de Toro.
Diario YA estuvo hace una semana en Barcelona, en los días trágicos del sábado y del domingo de la farsa electoral. Varios decenas de miles de españoles salieron a las calles el sábado en una manifestación de Somatemps que no contó con el apoyo ni de los partidos políticos ni de otras asociaciones civiles que ahora ya, por fin, sí apoyan las movilizaciones en la ciudad condal. Como la del domingo 8 con cientos de miles.
Luis Losada Pescador La pasividad de Rajoy exaspera. Tras el golpe del 1 de octubre solo se le ocurrió manifestar que “no ha habido referéndum”. Como si fuera un auditor. Después, tres días de largo e incómodo silencio para el jueves tender la mano y advertir -a los Aznares que en España son- que los tiempos los marca él. ¿Alguien entiende al gallego? Es verdad que su proverbial pasividad le ha permitido cosechar réditos políticos. ¿Por qué cambiar de estrategia? También es verdad que el 1 de octubre se visibilizó la incapacidad del Estado para repeler un movimiento secesionista.
Fidel García Martinez Si alguien se propuso con argumentos sólidos y convincentes defender la noble y grandiosa idea de Hispanidad ese fue Ramiro Maeztu. Hoy como en su tiempo no faltan los detractores que atacan esta noble idea sin más argumentos que el desprecio y el cinismo. En estos tiempos calamitosos en los que se cuestiona toda la historia de España y sus grandes epopeyas, especialmente su gran legado en los países hispanoamericanos (religión, idioma, cultura literatura arte universidades, colegios (…) es necesario rescatar del olvido y del desprecio las sólidas y profundas ideas del autor de la Defensa de la Hispanidad, atacada con impiedad, falsedad y rencor por la leyenda negra, que aún hoy en la misma España tiene sus seguidores más fanáticos.
César Valdeolmillos Alonso Por fin, ante la situación de extrema gravedad provocada en España por los nacionalistas catalanes y quienes les apoyan, el Rey, que según la Constitución, su persona “no está sujeta a responsabilidad”, ha hecho ese ejercicio de alta responsabilidad, que desde hace tanto tiempo, los españoles, estábamos echando en falta. Pero a pesar de no estar sujeto a responsabilidad legal alguna en los términos previstos en la Constitución, el monarca sabe muy bien, que cuando fue proclamado Rey de España, prestó un juramento: el de “desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes”. Si los políticos que nos desgobiernan no lo hacen, el Rey, como Jefe del Estado que es, demostró a todos sentir la responsabilidad de ser el, símbolo de la unidad y permanencia de la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.
Francisco Torres García.- A estas alturas nadie ignora cómo Jorge VI se tuvo que preparar con un fonoaudiólogo para anunciar la declaración de guerra a Alemania en 1939. Felipe VI, que pronuncia mejor que su padre, no ha tenido que recurrir a este tipo de ayuda, pero sí a un grupo de calculadores de la palabra. Naturalmente Felipe VI no ha ordenado nada, ni ha declarado guerra alguna, carece de competencias para ello (no es el Capitán General con mando efectivo). Tampoco puede anunciar medida alguna ni indicarlas (constitucionalmente carece de esas atribuciones).
La Lupa: La locura colectiva sigue su curso. La última novedad es que se busca mediador entre el gobierno de Rajoy y el catalán. Ante esto Pablo Iglesias se ha propuesto asimismo. Mientras, Rajoy se reunió con el obispo de Barcelona, cuya intercesión sería en principio bien recibida por el gobierno catalán.
Miguel Massanet Bosch. Estamos presenciando lo que no es aventurado definir como un golpe de estado camuflado del 66 separatismo, en el que, además de los que desean la independencia de la región catalana de España y, con tal fin, han decidido lanzarse a las calles para intentar conseguir alterar la normalidad en la autonomía de Cataluña, acabar con el Estado de Derecho y echar de ella, tanto a las fuerzas de la Policía nacional como a la Guardia Civil
José María Manrique, quien en 1968 juró Bandera e ingresó en el Ejército Nacional de España. En estas horas claves previas a la anunciada destrucción de España quiero descargar mi conciencia y salvaguardar mi honor. Quiero proclamar que la traición de lesa Patria del Jefe de Estado, del Presidente del Gobierno, del Poder Judicial, de las Fuerzas Armadas y de la Conferencia Episcopal (connivente con el aborto, las leyes de género, las herejías y el separatismo), al menos en su conjunto, rompen los nexos de lealtad y obediencia que les unían con los españoles y delimitan dos campos irreconciliables: quienes comparten la traición y los que no. Yo soy de los proclaman la traición y luchará contra los traidores, y así lo manifiesto pública y rotundamente.