
Javier García Isac. Cada día que pasa tengo claro que lo que pretende la actual clase política dirigente y sus secuaces es agotarnos, saturarnos, hastiarnos hasta que no podamos mas y demos por bueno cualquier acuerdo o componenda que se inventen. Todo menos seguir soportando esta absurda situación, esta pantomima de amor y des amor, este circo de malos payasos y peores actores.
Miguel Massanet Bosch. Existen personas a las que les tira tanto el ansia del poder, a las que el afán de ser importantes, de triunfar en política y de gobernar, es tan fuerte que, para conseguirlo, son capaces de prestarse a las bajezas más insospechadas, las humillaciones más denigrantes y las acciones más ridículas y descerebradas, con tal de tratar de alcanzar su objetivo.
Manuel Parra Celaya. La que dieron los mandos militares a la Sra. Ada Colau, al parecer alcaldesa de Barcelona (antes, archivo de cortesía), cuando, en un recorrido protocolario ante el stand de las Fuerzas Armadas en el Salón de la Enseñanza, les espetó, ante los periodistas, un “no me gusta que estéis aquí”; disciplinariamente, los interpelados se limitaron a saludar correctamente a la Sra. Colau como máxima autoridad municipal y se abstuvieron de más comentarios.
Rafael Nieto, director de Sencillamente Radio, en RADIO INTER. Los que no tenemos una especial inclinación hacia la monarquía, solemos reconocer algunos valores inherentes a la institución que pueden ser beneficiosos para el Bien Común. El principal y más importante, sin duda, es la estabilidad institucional. El segundo, cada vez más discutible en España, el prestigio de la Corona gracias a la tradición histórica, si bien dicho prestigio, en puridad, habría que limitarlo casi en exclusiva a la corta dinastía de los Austrias, y en alguna excepción borbónica.
José-Tomás Cruz Varela. Días atrás, Ada Colau, en su visita al recinto del Salón de la Enseñanza (Barcelona), se permitió la licencia, sin el más mínimo recato y con la delicadeza que le caracteriza, espetarle a dos oficiales del Ejército “que no eran bienvenidos por su condición de militares”. En instantes, el incidente se difundió a través de las redes sociales, generándose durísimas y merecidas críticas hacia la alcaldesa, preguntándose a su vez ¿quien es esta señora para comportarse tan groseramente?
J.Mª. Manrique. El pasado 14 de febrero el Cardenal Gianfranco Ravasi, responsable de cultura del Vaticano (Presidente del Colegio Pontificio para la Cultura, uno de los doce que forman la Curia Romana), escribió en el diario Il Sole 24 Ore una carta abierta a «los hermanos masones» en la que pedía superar «esa actitud de ciertos ambientes integristas católicos que han recurrido al arma de la acusación categórica de la pertenencia a la masonería», hablando de tender «puentes y no muros» , a la vez que recordaba que muchas `Respetables Logias´ inglesas se nutren del clero de la Iglesia Anglicana y que fue un pastor presbiteriano quien redactó las Constituciones de la Masonería Regular.
Lluis Esquena Romaguera. Salvo sorpresa, durante meses vamos a tener un Gobierno en funciones que no puede tomar iniciativas políticas para reducir el gasto y el desempleo. Bruselas debe ser comprensiva como lo ha sido hasta ahora. Es inconveniente que pida un ajuste drástico.
Miguel Massanet Bosch. La imaginación de los políticos separatistas catalanes, al parecer, no tiene límites y es obvio que no dudan en usar, para asegurarse sus objetivos secesionistas, toda clase de martingalas, artificios legales y maquinaciones encaminados a conseguir o al menos intentarlo, darles apariencia de legalidad, de estar capacitados para semejante tarea y ejercer un supuesto derecho ( ellos insisten en que es democrático) que les permita comenzar a tramitar toda clase de actos y situaciones.
Miguel Massanet Bosch. Preocupa y mucho la frivolidad con la que el partido Podemos y su líder, Pablo Iglesias, se toman las sesiones parlamentarias y la poco seriedad con la que el propio Iglesias afronta sus intervenciones y lo que son sus peculiares representaciones ante el resto de asombradas “señorías”, que presencian atónitas las payasadas histriónicas de don Pablo, entre las cuales tuvimos ocasión de presenciar como le propinaba un beso, al estilo de los comunistas de la Unión Soviética, en plenos morros del señor Doménech que, aparte de la sorpresa experimentada por tal expresión de cariño de su compañero, tuvimos la impresión, no supo muy bien como encajarlo.
Laureano Benítez Grande-Caballero. En la noche gótika que ha caído sobre España con sus bestias negras ―una jauría espeluznante donde aúllan lobunamente asaltacapillas, zapatiestos, titirietaras, genitartistas y okupas de todo jaez―, no podía faltar una de sus especies más significativas y escalofriantes: los desenterradores. No hay que extrañarse, pues estamos en la era «zombie», no sólo por los pueblos completamente idiotizados por los medios de comunicación como es el nuestro, sino porque los macabros frankesteins están por todas partes, invadiendo desde la diabólica patochada de los «jalouin» muchos ámbitos de la kulturbasura popular, especialmente juvenil, hasta conformar un «holocausto zombie» sideral y grotesco.