
Colectivo Alborán. Llevamos mucho tiempo sin escribir, en gran medida por otros trabajos pero, sobre todo, por el desgarro y repugnancia que nos producen nuestros mandos, sean políticos o militares, y la profunda desazón que nos embarga al sentir, incluso físicamente, la negrísima sima en la que se está sumergiendo España. Hemos asistido a la muerte de un soldado español en el Líbano por un intecionadísimo y cuidadísimo disparo de carro judío. Hemos sufrido la impasividad, por no decir colaboración, de autoridades civiles y militares en el “referéndum” separatista y elecciones catalanas.
Manuel Parra Celaya. No he sido entusiasta nunca de las actitudes apocalípticas ni de las tesis conspiratorias; las primeras chocan frontalmente con mi idea de la libertad del hombre, opuesta a todo fatalismo o determinismo, y las segundas, por su simplismo reduccionista, no tienen en cuenta la complejidad del ser humano y de las sociedades que este ha ido creando. No obstante, mi “lado oscuro”, ese que no obedece a criterios de razón y nace de las profundidades del inconsciente, me viene martilleando de forma obsesiva con que acaso exista un plan preconcebido para que España no supere, como entidad histórica, los límites de esta generación.
Luis Losada Pescador. La apelación laicista del PSOE es una serpiente de verano. Las amenazas de la denuncia de los acuerdos con la Santa Sede son recurrentes. Suceden siempre que los socialistas se encuentran preocupaos por su situación electoral.
Laureano Benítez Grande-Caballero. ¿Qué intereses secretos se esconden tras los grupos de poder que han contribuido a la irrupción de la izquierda radical en la vida de nuestra Patria? Estamos viviendo actualmente en España un auténtico «golpe de Estado» en la sombra, pues partiendo de un partido conservador con mayoría absoluta tanto en el Congreso como en muchas autonomías, hemos desembocado en una marea de izquierdismo que anega nuestra vida política desde la ideología del radicalismo antisistema. Si a esto le añadimos la amenaza secesionista, podríamos hablar incluso de un «golpe de Nación».
Miguel Massanet Bosch. Hubo un tiempo en que, los científicos, pensaban que se podría encontrar una máquina que conseguiría el movimiento continuo, es decir que, con un impulso inicial, ya bastaría para que siguiera en movimiento eternamente, salvo que concurriesen factores ajenos que lo impidieran. Esta fue la idea del perpetuum movil: aquella máquina que no precisase de un suministro constante de energía para seguir funcionando. Ello suponía que no existiese desgaste por fricción ni pérdida alguna de energía.
Manuel Parra Celaya. Los lectores de mi edad recordarán que, cuando en nuestras aulas infantiles se ausentaba el maestro, siempre había algún rebelde o coñón que se apoderaba de la tiza y escribía en la pizarra “Fulano es tonto”. Como aún no se había inventado el acoso escolar ni la mediación, si Fulano se consideraba agraviado, retaba al grafitista a la hora del recreo o a la salida e intercambiaba con él un par de bofetadas; y aquí paz y después gloria. Claro que algunas veces la ingenua pintada era cierta porque Fulano era, en verdad, tonto de capirote.
Miguel Massanet Bosch. ¿Porqué, señores, hemos tenido la sensación de un déjà vu cuando hemos presenciado la pompa y circunstancias de la llegada del señor Artur Mas ante el edificio del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya? Toda la cohorte del separatismo catalán, desde los más encumbrados burgueses de la sociedad pudiente catalana hasta los más modestos seguidores del proceso de catalanización del país, enfervorizados, rendidos al carisma de su President en funciones y convencidos de que nada ni nadie puede ya parar el camino hacia la independencia; ha escenificado, con precisión y entusiasmo, todo el teatro que precisaba el “astuto” señor Mas para conseguir el marchamo del sucesor nato del fallecido Luis Companys, el héroe nacional de los más fanáticos de los soñadores del independentismo catalán.
Javier Garcia Isac / Una Hora en Libertad. Por desgracia, son muchas las veces en las que he tenido que tratar con analfabetos funcionales; tontos en letras capitulares; imbéciles de tal calado y fuste que asombrarían a la propia imbecilidad. Por suerte, nunca he tratado con el amago de actor, con el vomito entre los vómitos, el guarro entre los guarros…en definitiva, nunca he tenido que tratar con Wily Toledo.
Lluis Esquena Romaguera. "No existe un divorcio católico, sino que no existió el matrimonio. Y si existió, es indisoluble". Lo recordaba el Santo Padre en la rueda de prensa del avión que le traía de vuelta de Estados Unidos. Asimismo, señaló, que el motu proprio sobre los procesos de nulidad matrimonial “facilita los procesos en el tiempo, pero no es un divorcio, porque el matrimonio es indisoluble cuando es sacramento, y esto la Iglesia no lo puede cambiar, es doctrina, es un sacramento indisoluble”.