
Manuel Parra Celaya. No teman los lectores que esta semana abunde en ese ventilador de porquería en que se ha convertido la crónica política; me ha convencido de no caer en esa tentación un ciudadano anónimo, que se detuvo a mi lado en un kiosco cuando ambos leíamos los titulares: “¡Todos hablan de ladrones!”, exclamó (en catalán), y nos convertimos por unos fugaces instantes en contertulios y, casi, almas gemelas. En efecto, toda la prensa del día destacaba en sus portadas algún lío judicial de políticos (Bárcenas, Pujol, Monedero…, ya saben), cada periódico según sus preferencias ideológicas.
José Morales Martín. La Generalitat de Cataluña no ha sido capaz de sacar adelante sus presupuestos en dos años de Gobierno, pero sí tiene muy bien hecha la cuenta de lo que quiere obtener del Estado: 9.460 millones de euros.
Miguel Massanet Bosch. Pero, si les tengo que decir lo que más preocupa en estos momentos, es el comportamiento de la CE ante el desafío del nuevo gobierno griego de Tsipras. Lo ocurrido con las elecciones de Grecia no por esperado, no por vaticinado en todas las encuestas preelectorales y temido por toda la derecha europea; ha dejado de causar un impacto importante en todas las cancillería europeas, especialmente en aquellas que representan a naciones con fuertes inversiones en la deuda soberana helénica, como es el caso de Alemania
Ramiro Grau Morancho. Abogado, Profesor Universitario de Derecho y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. En España tenemos varias castas: la militar, la religiosa, la política, la sindical y la universitaria, fundamentalmente. El grupo dirigente de Podemos, es decir, la célula neocomunista que utiliza ese banderín de enganche de los descontentos, parados, marginados, en que se ha convertido el nuevo partido, es también casta, concretamente casta universitaria, que hoy por hoy es la peor que hay en España.
Clemente Ferrer. Presidente del Instituto Europeo de Marketing. El semanario Supertele del 24 al 30 de enero publica el ranking de los programas mas vistos. El bochornoso “Gran Hermano VIP” logra el primer puesto con 4.343.000 de espectadores. Lo zafio sigue teniendo éxito. Desde el punto de vista publicitario, el perfil de los espectadores tiene poco poder adquisitivo y, por lo tanto, nada eficaz para la planificación en las campañas publicitarias.
Daniel Ponce Alegre. Teólogo y Antropólogo. Estas clarificadoras y profundas frases sólo pueden entenderse en su plenitud, y así ver las raíces comunes que tenemos con Marruecos y que son el fundamento de nuestra unidad histórica y cultural, y de la capacidad de establecer fluidas y sólidas relaciones diplomáticas y políticas, conociendo qué es el rito malekita, rito que algunos teólogos y estudiosos del Islam, musulmanes y no, consideran que no es propiamente Islam por sus profundas y claves influencias del judaismo y del cristianism.
Sergio R.Pacheco. Y cuan cierto es que el pueblo español en el arte de errar es manifiestamente diestro, mostrando una habilidad inigualable para el tropiezo y el descalabro continuo, posiblemente algo propio de la idiosincrasia de los pueblos de raíz latina o más bien de su idiocia.
Sergio Fernández Riquelme. Profesor de la Universidad de Murcia. Eric Zemmour en su reciente libro Le Suicide français, polémico e inesperado éxito de ventas, alertaba del camino autodestructivo de la nación francesa, otrora pretendida potencia europea. Francia se suicidaba, como realidad colectiva presente y proyecto identitario futuro.
José Luis Orella. La Grecia surgida de las urnas ha creado grandes expectativas y también temores. El triunfo de la coalición Syriza de Alexis Tsipras, con un 36,34% de los sufragios, ha provocado el temor de los impagos a la Unión Europea, y el crecimiento del orgullo nacional griego, que llega incluso a resucitar las historias partisanas de la II Guerra Mundial, contra el ocupante germano. Sin embargo, la coalición de gobierno formada con ANEL (Griegos Independientes) de Panos Kamenos, que obtuvo el 4,75%, anuncia la aplicación del modelo de Lula da Silva en Brasil, y no, un populismo desenfrenado que amenace la UE.