
Francisco Torres García. Vaya por delante que mis conocimientos no alcanzan a los venturosos críticos que tienen que asumir la inevitable obligación de comentar -criticar sería en este caso un atrevimiento me temo que imperdonable- la obra de Antonio López que entiendo, desafortunadamente para el artista, va a pasar a la historia como La familia de Juan Carlos I, cuando por la resultante más debiera rotularse como Los familiares de Felipe VI.
Javier Garcia Isac. Tampoco soporto a todos aquellos que forman parte de lo políticamente correcto, siempre con poses, palabras grandilocuentes pero vacías, y huecas contenido real. Opinan sobre lo que desconocen. Un denominador común de todos estos individuos, es su ignorancia osada. Sientan cátedra con sus frases hechas y fácilmente reconocibles.
Enric Barrull Casals. En una conferencia impartida en la jornada “Matrimonio y Evangelización”, el cardenal Velasio De Paolis pronunció la conferencia titulada “Caminos adecuados para la pastoral de los divorciados vueltos a casar”.
Ángel Gutiérrez Sanz (Catedrático de Filosofía, autor del libro, Laicismo y Nueva Religiosidad). Una vez producida la muerte de Dios a manos los maestros de la sospecha, sabido es que el escenario de Occidente cambia de decorado y entra en escena un nuevo modelo de humanismo antropocéntrico dispuesto a rivalizar con el humanismo cristianismo, al que le ha ido comiendo terreno. Europa perdía sus señas de identidad y pasaba a ser una nación secularizada , que es lo que ahora tenemos.
Rafael Nieto, director de Sencillamente Radio en Radio Inter. Veníamos, supuestamente, de la oscuridad y se nos prometía la luz. Era el fin de las libertades limitadas, del control del Estado y de las mañanas grises. La democracia, con su esplendor, se presentaba ante los españoles en forma de referéndum para que el conjunto de los ciudadanos eligiésemos a nuestros representantes. Nos íbamos a equiparar al resto de países desarrollados. Había que enterrar el pasado porque sólo desde lo nuevo era posible construir el futuro.
Manuel Parra Celaya. Igual que en el fraude de la estampita la moral (por lo menos la de hace algunos años) consideraba tan culpable al timador como al timado, dada su mala fe y deseos de lucrarse, en el caso que nos ocupa no puedo menos que señalar con el dedo a tantos y tantos personajes, personajillos y barandas en general que caían en el garlito para obtener aquellos favores que no alcanzaban por vías reglamentarias, legales y diáfanas. Si Berlanga levantara la cabeza, seguro que tendría materia abundante para sus añoradas sátiras políticas y sociales.
Pio Moa. El desinterés de la mayoría sobre la cuestión de Gibraltar nace de una profunda ignorancia sobre su alcance real, que expusimos en el anterior artículo. Y no es casual, pues esa ignorancia y desinterés han sido fomentados por la llamada casta política y sus numerosos medios de masas, a todos los cuales el asunto les trae sin cuidado. Y es así porque les preocupan problemas más perentorios para ellos, bien manifiestos en su corrupción y falta de conciencia acerca de los intereses profundos y a largo plazo de España, en suma, en su hispanofobia profunda.
Esta semana más combate que nunca con un púgil menos. Se ponen los guantes esta semana Telmo Aldaz y César Sinde y no se dan mas porque no había mas tiempo....Como siempre puños de hierro Javier García Isac y Guantes de Acero Santiago Velo de Antelo machacan por igual una cosa que la otra. Un combate brutal esta semana. Apto para todos los públicos, eso si... Que lo disfruten
Eduardo de Prado Alvarez. Dijo que ahora solía afirmar que era de ‘derechas’ en unas cosas, de ‘izquierdas’ en otras y siempre social-cristiano, lamentado que no hubiera en España un partido o coalición de ellos, muy social y reivindicativo – tanto y más que lo pudieran ser otros hoy existentes, viejos o nuevos - pero desde la acción y el pensamiento social-cristiano y de justicia social para toda España y Europa UE.
Pio Moa. Cuando se plantea la cuestión de Gibraltar, muchos contestan: “Con la que está cayendo, ¿vamos a ocuparnos de un asunto tan secundario? Los ingleses llevan allí 300 años, ¿qué más dará unos cuantos más?”. El argumento es tan absurdo como si dijéramos: “Con la que está cayendo, ¿por qué preocuparnos de las relaciones con Hispanoamérica o la UE, o de cuestiones culturales, o de la crisis de Oriente Próximo, o de la historia reciente? Es obvio que Gibraltar no es el centro de los problemas de España, pero es parte de ellos, y no insignificante. Su importancia radica en los siguientes puntos, que iremos desarrollando: