
La Lupa del YA. Ocurrió el pasado 30 de diciembre. Juan G. Bedoya, columnista de El País, publicaba un artículo titulado "El relativismo absolutiza lo relativo", donde escribía lo siguiente en relación a las leyes abortistas: "Con una ley que se dice “semejante" a aquella los años ochenta, ningún obispo alza la voz con ira". Muy que nos pese, y desde líneas editoriales totalmente opuestas, lo cierto es que Bedoya estaba denunciando una realidad. Este fue su artículo:
Victoria Blasco López. No se equivoquen. No me refiero a ese programa de la tv en el que sobrevivían todos. Los supervivientes a los que aludo forman parte de otro “programa”: el que está llevando a cabo en nuestro país la cultura de la muerte, y en este, sí que hay muertos, y además, sin opción de defenderse.
En el año 2012 en España se abortó voluntariamente la vida de un niño por cada cuatro que nacieron y a los 453.637 niños que llegaron a nacer quiero aludir ahora porque esos sí que son auténticos supervivientes.
Miguel Massanet Bosch. Mercedes Alaya, ecijana de pro, licenciada en derecho por la Universidad de Sevilla y titular del Juzgado nº 6 de dicha capital desde 1.998.Esta señora de buena presencia, distinguida, de mirada firme y apariencia frágil, ha resultado ser una firme defensora de la Justicia en un país donde, por desgracia, no acostumbramos a ver a muchos de sus colegas actuar con la valentía, el tino, la meticulosidad y la tenacidad que ha demostrado esta jueza.
Jesús Asensi Vendrell. Uno no sale de su asombro al escuchar las impúdicas declaraciones de unos y otros ante la reforma de la ley del aborto propuesta por el Gobierno del Partido Popular. A esos unos y otros, de izquierdas y derechas, les babea la boca reclamando la defensa de la libertad de las mujeres para decidir sobre su maternidad. ¿Será que la nueva ley del aborto va a obligar a las mujeres a tener relaciones sexuales en sus días fértiles y, al mismo tiempo, les va a negar la utilización de métodos anticonceptivos?
EL RUMOR DEL ESPÍA: Todo se cocinó tras la salida del rey de su última intevención del hospital Quirón de Pozuelo. Los consejeros del rey, Spottorno a la cabeza, decidieron que había llegado el momento de presentar a un monarca joven y rejuvenecido, agil y en plenitud de forma, que limpiara esa imagen que se ha visto por televisión de un rey cansado, dolorido, con problemas de movilidad y que no ha hecho más que entrar en quirofano. Para ello recurrieron a la familia Sánchez Junco, siempre leal y dispuesta con las familias reales, que pusieron a sus estilistas de HOLA a trabajar. Lo primero, un rey con jersey de cuello alto, nada de trajes oscuros y serios.
Manuel Parra Celaya. El pasado 28 de diciembre, fui sorprendido por un par de críos que me colocaban en la espalda un pequeño muñeco de papel con cinta adhesiva; tendría mejor que decir que los sorprendí, porque, con el azoramiento y la falta de pericia, el monigote fue a parar al suelo. Miré sus caritas asustadas y oí un discreto perdone, pronunciado con tal dosis de susto que no pude menos de romperles los esquemas: “Anda, volvédmelo a poner y haré como si no me hubiera dado cuenta”. Fiel a mi palabra, no tuve el menor empaque en caminar algunas manzanas, consciente de que llevaba en mi espalda un trozo de papel y en mi interior la frescura de la inocencia infantil. Me recompensaron suficientemente las sonrisas de los dos niños.
Javier Paredes. La libertad y el progreso son los dos mitos del liberalismo español. Por eso cuando, a principios del siglo XIX, después de que liberales estuvieron luchando –hasta con las armas en una guerra civil que duró siete años- después de tanto luchar por la libertad –entiéndase por su libertad, por la libertad liberal-, consideraron que había llegado el momento de disfrutar del progreso. Así en 1844, dio comienzo la década moderada (1844-1854), también conocida como la década de los intereses materiales: el sello de correos, la administración eficaz, las carreteras, los puentes, las postas, el ferrocarril…
Javier Paredes. Un año más, en el día de los santos inocentes hay que gritar por los que no tienen voz y son exterminados en el seno de sus madres. Hoy los protagonistas del día son todos esos niños masacrados impunemente, gracias a la legislación abortista de nuestra cultura de la muerte. Una muerte que es física para esas criaturas y moral para una parte de la sociedad española, que podría reaccionar ante este magnicidio y, en cambio, prefiere ser cómplice de este genocidio.
Miguel Massanet Bosch. Este fin de año, señores, no puede ser más que la confirmación de lo que ha sido para el pueblo español este mal llevado año 2013. En efecto, por si faltaran desatinos, mamarrachadas, muestras de hipocresía y gestos de villanía y traición a la nación española por parte de una clase política quizá una de las peores, menos preparada, más egoísta y descerebrada de todas las que ha venido padeciendo la nación española a lo largo de su ya sexto centenario de la unificación del estado español.
Juan Carlos García de Polavieja, responde con las líneas que siguen, a la tesis realizada y difundida hace unos días, por el conocido erudito mexicano, Alberto Villasana: