
Jesús Martínez Madrid. Dentro de la campaña del nacionalismo catalán para sensibilizar a la población en favor de la independencia, figura un “spot” de televisión en el que se pregunta a unos escolares por qué quieren la separación de España.
Ignacio Torres-Brizuela. Diario Ya ha tenido la tremenda osadía de querer interrogarnos sobre lo que pasa, y lo que nos pasa, a la nueva juventud de España. Aquellos que aún rozamos el listón de la veintena. Aquellos que deberíamos ser savia fresca. Aquellos que, tanto tirios como troyanos, quieren vernos cumplir la pena de generación perdida. Aquellos que somos Ni-Ni, sí. Pero, porque Ni nos acobardamos, Ni nos resignamos.
Jesús Asensi Vendrell. En pleno siglo XXI resulta vergonzoso que todavía existan unos “piquetes informativos” que han perdido toda su razón de ser y que, por ese mismo motivo y quizás por evitar el aburrimiento, se dedican a coaccionar a todos aquellos que desean ejercer su derecho al trabajo.
Pedro Sáez Martínez de Ubago. Recordemos en este sentido la doctrina que, sobre partidos políticos y sindicatos, promulgó Juan Pablo II, el Papa que, posiblemente más haya vivido los problemas del movimiento obrero: “Los sindicatos no tienen carácter de partidos políticos que luchan por el poder, y tampoco deben estar sometidos a las decisiones de los partidos, o tener vínculos demasiado estrechos con ellos. En tal situación, fácilmente se apartan de lo que es su cometido específico, que es el de asegurar los justos derechos de los hombres del trabajo en el marco del bien común de la sociedad entera, y se convierten, en cambio, en un instrumento de presión para realizar otras finalidades” [Laborem Exercens, 20].
María Cardenal Gistau. ¿Dónde está esa generación que Ni protesta Ni exige la defensa del matrimonio y la vida del más vulnerable?
Jesús Asensi Vendrell. Y es que no podemos olvidar que dos cosas son prioritarias para los sindicatos mayoritarios de izquierda que han convocado esta huelga general: Superar esta crisis, que no es tan solo económica, cueste lo que cueste y tumbar a este Gobierno que no es “de los suyos”.
Manuel Parra Celaya. Si Ortega decía que “la historia cayó en manos de los progresistas liberales, de los darwinistas y de los marxistas” (La Atlántida. Vol. II. Pág. 938. Espasa Calpe 1936), ahora podríamos decir algo similar aplicándolo al conjunto de disciplinas humanísticas, con honrosas excepciones.
Francisco Torres García. Larga sería la lista de rumores que sobre Mariano, ese registrador de la propiedad que hoy ocupa la presidencia del gobierno con menos fortuna y acierto de lo que predican los aparatos de propaganda, han corrido desde sus tiempos de delfín tapado de José María Aznar. A Mariano le han llamado muchas cosas, pero desde su extraño viaje a Méjico corría el rumor de que el líder del PP se había hecho masón.
Miguel Massanet. Existen ejemplos de familias acomodadas del mundo del cine y el teatro que, siendo millonarios se empeñan en pretender aparecer como comunistas convencidos (...) podrían reunir entre todos unos cuantos millones de euros para contribuir a subvencionar a Cáritas, la única entidad caritativa que ayuda a quienes no tiene que comer
Jesús Asensi Vendrell. El señor Mas tiene claras dos cosas: Que la prioridad es sacar de esta crisis a los catalanes, y a los que así se sienten fuera de sus fronteras, y también que desea seguir siendo el presidente de Cataluña, y demás “países satélites”