
Miguel Massanet Bosch. Sin duda alguna el señor Pedro Sánchez, del PSOE, se ha salido con la suya, por poco es verdad, pero lo suficiente para que España hay entrado en una segunda reedición de aquel Frente Popular, propugnado y subvencionado por la URSS en aquellos, ya lejanos tiempos de los años treinta, del siglo pasado. Nada, no obstante, que no se viera venir y sólo la creencia en un milagro que, por supuesto, no se ha producido, alentaba las esperanzas de algunos de aquellos españoles, de la vieja guardia, que no se resignaban a dejarse llevar por el desánimo y el fatalismo de lo que se presentaba como un resultado inevitable
Miguel Massanet. Sin duda nos hallamos ante una situación que nunca pensamos que estaríamos viviendo pero que, por duro que nos pueda parecer, no podemos evitar que España haya caído en este cepo que hace tiempo que nos ha estado preparando el señor Pedro Sánchez y todos aquellos que le bailan el agua, esperando sacar rédito de este viraje de los socialistas hacia la extrema izquierda, que sólo está pendiente de que se acabe de rematar cuando termine esta representación perfectamente estudiada, ideada por los separatistas del señor Junqueras y los socialistas, con la inestimable colaboración del señor Iceta, un perfecto émulo de la Celestina en cuanto se trata de preparar matrimonios contra natura, sin importarle nada que, con ello, ponga en cuestión la unidad de la nación española.
Manuel Parra Celaya. Las bases han hablado; bueno, una parte de las bases, porque, en lo que respecta al PSOE al pedir opinión a sus militantes sobre el acuerdo con Podemos, participó un 70 % de los llamados a consulta; y, en la consulta de ERC a sus afiliados, fue solo un 63 % el que se dignó a responder. Una buena pregunta sería cómo debe entenderse el silencio de esos 30 y 37 %, respectivamente: ¿desacuerdo completo con el planteamiento?, ¿desinterés por lo preguntado?, ¿desconfianza en los constructores del relato?
Pues sí... la suerte está echada. Ahora si, se empiezan a notar las consecuencias de la decisión de Mariano Rajoy de no dimitir. El acuerdo entre solialistas y podemitas puede tener consecuencias funestas para la economía, y para España en general. Si bien antes tendrán que conseguir gobernar.
Miguel Massanet Bosch. No siempre se puede estar inspirado ni tampoco alertado ante la posibilidad inconsciente de cometer una equivocación. Seguramente en estos momentos el señor Pedro Sánchez, el actual presidente en funciones y líder del PSOE, se debe de estar arrepintiendo de haber cometido una de sus pocas licencias verbales. Él que, precisamente, se viene caracterizando por prodigarse poco en manifestaciones públicas, declaraciones a periodistas o comparecencias en Cortes, sabedor que en el cara a cara es donde tiene mucho que perder y poco que ganar, seguramente pensando que pasaría inadvertida, se metió en un berenjenal del que difícilmente se va a librar durante la campaña que le espera, si hay elecciones.
Miguel Massanet Bosch. Si a alguien se le hubiera dicho que un partido, con un resultado electoral como el que consiguió el PSOE en las elecciones del mes de Abril pasado, con 123 escaños y toda la izquierda de su parte, acabaría el plazo para conseguir ser investido de la manera como ha sucedido; con el candidato de los socialistas, señor Pedro Sánchez, sin disponer de los apoyos necesarios para ser investido, que le permitieran acudir a las consultas del Rey como candidato incuestionable a ser elegido como presidente del Gobierno español; con toda seguridad que no se lo hubiera creído. Pues eso, precisamente, es lo que parece, si no hay un milagro de última hora que lo impida, algo poco probable, si el día 23 de este mes de septiembre, el Rey no designa un candidato y, en consecuencia, el único recurso posible será ir a unas nuevas elecciones (creemos que las cuartas en cuatro años), con cuya celebración parece que batimos el record Guines de frecuencia de acudir a las urnas en busca de un gobierno, por encima del resto de las naciones europeas.
Miguel Massanet Bosch. Gabriel Rufián patético y lacrimógeno en su intento, de hacer de árbitro entre PSOE y Podemos. Una batalla de despropósitos, con el PP y Ciudadanos como espectadores de primera fila viendo como los partidos de izquierdas se reprochaban, los unos a los otros, el fracaso de una investidura que solamente ellos mismos tenían la posibilidad de conseguir que fracasara, en una votación en la que tenían la mayoría.
Luis Losada Pescador
Sánchez es una versión corregida y aumentada de Zapatero: más incapaz que aquel, pero todavía más hábil. No es que no tenga el Estado en a cabeza, es que apenas le cabe una dirección general. Pero es ‘doctor’ en supervivencia política. O en ‘resistencia’ si lo prefieren. Todo, gracias al colchón… Y a la ‘flor en el culo’ con la que nació.
Luis Losada Pescador. Sánchez se retrata. Pacta con populistas y nacionalistas en CCAA. El pistoletazo de salida llegó en Navarra. Pactó con Geroa Bai (PNV) y Podemos y tiene cerrado el apoyo o la abstención de los proetarras de EH Bildu. No hay ‘ascos’ al apoyo proetarra. Tampoco cordones sanitarios.
Luis Losada Pescador. El libro de Sánchez no es un libro de memorias. Es una más de las ‘historias’ de Instagram que desaparecerá a las 24 horas. Durante unas horas fugaces se hace viral. Después muere. Y a nadie le importa. Es el reflejo de la sociedad adolescente y compulsiva, que no espera pasar a la historia por algo grande sino sobrevivir el próximo cuarto de hora.