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José Luis Orella: El ajedrez ucraniano

 

 

Ucrania se desliza hacia la división social. Finalmente ha quedado claro que el rechazo al acuerdo con la UE, en realidad escondía una nueva revolución. (El ajedrez ucraniano)

 

 

LA ASCENSIÓN SEGÚN TOMÁS DE AQUINO

Fidel García. Con su capacidad intelectual intensa e inmensa de razón, Tomás de Aquino se acerca al dogma de la Ascensión con profunda humildad y verdad: Cristo tiene dos naturalezas la divina y la humana. Y según una y otra se puede tomar el poder propio de Cristo. Según la naturaleza humana puede considerarse doble virtud de Cristo. La una, natural que procede de los principios de la naturaleza. Y es evidente que con tal virtud no subió Crist a los Cielos. Otra virtud existente en la naturaleza humana es la virtud de la Gloria. Y con esta virtud subió Cristo al Cielo.

La razón de esta virtud la buscan algunos en la naturaleza de una quintaesencia que es la luz, la cual entraría en la composición de los cuerpos humanos y conciliar en uno de los dos elementos contrarios. En el estado glorioso predominará la naturaleza celestial y en virtud de su inflexión y poder el cuerpo de Cristo y los otros cuerpos de los santos tenderán al Cielo: Citando a San Agustín afirma; El alma se vuelve bienaventurada por la participación de Dios. Por consiguiente, la causa primera de la Ascensión al cielo es la virtud Divina. De manera que Cristo sube al cielo por su propia virtud ante todo por la virtud divina y luego por la virtud del alma glorificada que mueve al cuerpo como quiere. Además, aunque la virtud divina sea infinita y obra de manera infinita cuando es de su parte, no obstante, el efecto de esta virtud es recibido en los seres según su capacidad y según la disposición de Dios El cuerpo no es capaz de moverse localmente “ in instante”, porque debe ajustarse al espacio, de cuyas divisiones viene la división del tiempo. Así no es necesario que el cuerpo movido por Dios lo sea “instante”, pero se    con la velocidad que Dios quiere.

Esto no lo pensó Einstein con su galimatías de la relatividad del espació y el tiempo. Ni el cosmonauta ruso que, por imperativo de su jefe marxista comunista, le obligó a decir que no había visto a Dios cuando pensaba que  podía  chocar  con el Creador del Universo  con su nave.

Etiquetas:religión