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José Luis Orella: El ajedrez ucraniano

 

 

Ucrania se desliza hacia la división social. Finalmente ha quedado claro que el rechazo al acuerdo con la UE, en realidad escondía una nueva revolución. (El ajedrez ucraniano)

 

 

SAN SILVESTRE PAPA Y CONSTANTINO EMPERADOR

San Silvestre, mucho más que un maratón de fin de año

Fidel García. Le tocó ser papa en una época llena de gloria y de herejías, después de las terroríficas diez persecuciones de los terribles emperadores desde Nerón a Diocleciano pasando por el ahora admirado Marco Aurelio por los nuevos estoicos paganos.

Un año antes de su elección en 313, el gran emperador Constantino el Grande con el edicto de Milán, había  sido  tolerante con los cristianos hasta convertirse él mismo, y dando todas las facilidades a la Iglesia Católica. Esto no impidió que surgieran nuevas y terribles herejías que amenazaban su misma existencia a la Iglesia Católica y apostólica. Empezaron los cismas. Los obispos de Francia y España se reunieron en Arlés, pero echaban de menos al obispo de Roma, Silvestre.

Al final de las decisiones le mandaron una carta que decía  así: “nos ha parecido conveniente daros cuenta de lo que hemos tratado en nuestras decisiones”. Todo muy claro; el Obispo de Roma (el Papa) era algo muy especial en esta Santa Iglesia de Dios. Y se acabó el cisma.

En estos tiempos de perturbación casi cismática, es necesario que los obispos de todo el mundo acepten sin reparos el privilegio petrino del Papa León XIV. Autoridad  máxima en la Iglesia por su Elección como pastor universal

Otro cisma terrible fue el arrianismo, que amenazaba los fundamentos de la FE. El arrianismo, cuyo promotor cismático era un obispo rebelde de Arrio, atacaba el fundamento del credo católico, negando que Jesucristo fuera Dios verdadero, sino una simple criatura inferior al Padre.

Convocado el concilio de Nicea en 325, este año 2025 que termina se cumplen los 1700 años del mismo y se acabó la rebeldía. Un gran obispo español, Osio de Córdoba y el gran Atanasio fueron los campeones de la gran lucha dialéctica-teológica. San Silvestre no levantó la voz. Pero todos reconocieron que los dos grandes defensores de la Divinidad de Jesucristo representaban la voz y la doctrina del papa Clemente. Así, entre el emperador Constantino y el Papa San Silvestre levantaron las dos principales basílicas de Roma, y el palacio del emperador de Letrán se convirtió en la Iglesia Madre de la Cristiandad.

En estos tiempos aciagos el arrianismo subyace por la distinción falsa de exegetas falsos entre el Jesús de la Historia y el Cristo de la  Fe, que es solo uno, Jesucristo: verdadero Dios y verdadero hombre

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