
Manuel Parra Celaya. Hoy me he despertado con el soniquete de unos versos casi olvidados, y no sé por qué: “Cuando el sable esté enmohecido y el arado reluciente…”; como suele ocurrir, el runrún no cesaba en mi cabeza, pero no recordaba ni su origen ni dónde los había leído, como a menudo nos ocurre tras una noche cargada de sueño y aparentemente vacía de sueños.
Achaqué la causa de mi desconocida, repetida y molesta atención a esas palabras al hecho de haber cedido a la tentación de enterarme de algunas noticias de actualidad justo antes de retirarme al descanso, cosa que, por razones higiénicas y casi médicas, no suelo hacer; si era así, la estrofa podía provenir de un subconsciente algo agitado por las palabras de la neo-belicista Sra. Úrsula Von Der Leyen o por la agria disputa entre las partes del llamado Gobierno español a cuenta del incremento de los gastos de defensa. Claro que tampoco creo que los sables deban llenarse de moho ni los arados reluzcan tanto que denuncien su falta de uso; son perfectamente compatibles trabajo y milicia, ya que ambos cooperan a un bien común…
Luis Losada Pescador. La comparecencia de Sánchez en el Congreso para explicar el incremento de gasto de Defensa no aclaró nada: ni cuánto, ni cómo ni dónde ni cuándo. Nada. Sánchez insiste en que no se tocará ni un céntimo de gasto social, pero es obvio que es suma cero. Si se incrementa el gasto militar sin tocar el techo de gasto es a costa de reasignación presupuestaria. Hasta Yolanda Díaz lo sabe… y hasta lo empieza a digerir. Tampoco existe un plan de Defensa que explique las amenazas para la seguridad nacional y la estrategia de Defensa. Por cierto que la inmigración irregular lleva años apareciendo en el informe anual de Seguridad Nacional. ¡Racista!
En medio de este apagón informativo el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sorprende con la afirmación de que España se había comprometido a alcanzar el 2% del PIB en gasto en Defensa este verano, dentro de tres meses. ¿Cómo? Nada de esto dijo el presidente en su comparecencia un día antes precisamente para informar del incremento del gasto en Defensa. El elefante ya no cabe en la piscina.
Manuel Parra Celaya. Una de las grandes paradojas de nuestro tiempo estriba en que, junto a la prédica constante de la libertad sin límites y la consiguiente ocultación de la noción de responsabilidad, nunca la sociedad había estado tan constreñida por las prohibiciones.
Una gran mayoría de estas tienen duro carácter coercitivo y vienen publicadas en las numerosas normas, decretos, leyes y reglamentos que cada Poder Establecido aplica en el ámbito que le ha sido encomendado; no es extraño que vengan seguidas, sin solución de continuidad, de multas, sanciones, penas o castigos en general a que puede llevar su incumplimiento; se extienden, así, a todos los campos, y sus fundamentos los podemos encontrar fácilmente en las Ideologías Oficiales, que tienen la característica de transformar las ocurrencias en verdaderos dogmas inapelables.
Luis Losada Pescador. No hay gobierno. Los socios de gobierno de Sánchez, Podemos y Sumar han votado con sus socios parlamentarios, ERC, Bildu y BNGa en contra de ampliar el presupuesto de Defensa. Eso, el mismo día en que los líderes europeos se reunían en Bruselas para aprobar un incremento del gasto en Defensa de 800.000 millones de euros. ¿Puede Bruselas interlocutar con un gobierno que no tiene el apoyo parlamentario -ni de su mismo gobierno- para apoyar el gasto militar necesario?
Este mismo jueves además, el gobierno ha visto rechazado su proyecto de Agencia Estatal de Salud, un invento de Mónica García, médica y madre, para premiar a Fernando Simón, el que pronosticó que no nos afectaría el covid. Un lince ;)
Ante este panorama, surge la inevitable pregunta: ¿hemos aprendido algo de todo esto? Tal vez sí, pero otra cuestión muy distinta es si hemos logrado llevar ese aprendizaje a la práctica. En la actualidad, tenemos identificadas diversas amenazas infecciosas que podrían derivar en una nueva pandemia en cualquier momento. De todas ellas, la más preocupante es la gripe aviar H5N1 y la posibilidad de que una mutación del virus facilite la transmisión entre humanos.
Los ciudadanos pueden preguntarse si estamos realmente preparados para una nueva crisis sanitaria y qué medidas deberían implementarse para evitar un número tan elevado de muertes como en el caso de la Covid. El temor a que, ante una nueva emergencia, la principal medida vuelva a ser el confinamiento estricto –el “martillo”– nos sobrevuela de nuevo. Es una medida barata, fácil de aplicar y que, además, tiene el efecto añadido de la represión, lo cual la hace más eficaz. Es fundamental que nuestros dirigentes expliquen con claridad en qué consiste la estrategia de preparación y respuesta ante futuras pandemias, más allá del recurso a restricciones extremas.
Manuel Parra Celaya. Leo una noticia intrascendente: la Policía Municipal de una ciudad española denuncia a un ciudadano por dar de comer a las palomas en un parque; con ayuda del inefable Google, me entero de que se trata de una Ordenanza municipal que está en vigor en otras muchas localidades y, concretamente, en Barcelona, la multa por contravenir la ordenanza puede llegar aquí a los 750 euros.
A un servidor le caen bien las palomas, qué le vamos a hacer; no así a mi esposa porque le estropean los tiestos de flores de la terraza, lo que es origen constante de polémicas conyugales. Pero cuando veo a ese inocente animalito vagar por calles y plazas, me retraigo inevitablemente a mi infancia, cuando, en la plaza de Cataluña, los niños gozábamos dándoles las llamadas besses y se nos subían por brazos y cabeza; también, hoy en día, me evocan aquella greguería de Ramón: “Todos los pájaros son mancos”…
Luis Losada Pescador. ¿En cuánto incrementará España el gasto en Defensa?, ¿en qué partidas?, ¿coordinado con la UE?, ¿con qué calendario?, ¿con qué apoyos parlamentarios?, ¿enviaremos tropas a la guerra de Ucrania?, ¿y tropas de paz?, ¿cuántos, dónde, coordinados por quién?
Muchas preguntas y ninguna respuesta. Lo único que sabemos es que ‘su sanchidad’ se reunió en Moncloa con todos los grupos políticos menos con Vox. El cordón sanitario con los de Abascal es clave para su estrategia de muros y confrontación. Todo lo que se acerque al apestado estará contaminado del virus antidemocrático. Conclusión: la democracia soy yo…
Junts acepta subir el gasto siempre que sea “en España y en Cataluña”. Erre que erre. BNGa constata que Sánchez pretende incrementar el gasto sin acudir al Parlamento. Ha constatado que tiene enfrente a 223 diputados. Podemos está anclado en el ‘no a la guerra’ y el único que parece decirle ‘Amen’ como el monaguillo es el PNV.
Fidel Garcia Martinez. El aborto-muerte de un feto humano viable o inviable, causado por la libertad de hombre de una persona, es un genocidio censurado, ha producido mil millones de víctimas en el siglo XX y en lo que va de siglo XXI. Lo que constituía durante siglos un acto profundamente inmoral y censurable, es hoy defendido por poderosas instituciónes e ideológicas, hasta llegar a ser considerado en numerosos un derecho de la mujer. Se suele justificar con la falacia de que ninguna mujer está obligada a abortar. Pero el drama del aborto pese a la ideología política partidista, debe ser estimado como lo que es un problema social y moral: un fracaso., por cuanto es privar al concebido y no nacido del derecho fundamental troncal a la vida, por lo tanto, es innegociable.
Carlos X. Blanco. Creo que ya se han terminado las tonterías. Una vez conseguida la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer, y velando estrictamente por la aplicación de la ley, ya no se debe hablar más de feminismo ni de feministas. Ni una palabra más. Lo ocurrido el 8M, en Gijón, debe marcar un antes y un después. Hay que terminar con esta farsa llamada “feminismo”. Farsa que está en trance de degenerar en diversas mutaciones con las cuales la izquierda postmoderna no quiere o no sabe cortar: “transfeminismo”, “queer”, “LGTBIQ+”, etc.
Ayer un grupo de “individuas” ocultas bajo pasamontañas transportaron, en la manifestación del “Día de la Mujer”, una paródica imagen de La Santina, vestida con feministoide manto morado y acompañada de carteles tan ocurrentes como “Santina Queer”, o “Santina, líbranos del fascismo”.
Manuel Parra Celaya. Hace exactamente un mes (9 de febrero), mi articulo “Hecha la ley…” pretendía reflejar lo que ahora ha visto la luz y suscita un debate político (efímero como todos) sobre la posible constitucionalidad o no, sobre la conveniencia o sobre la utilidad -esto último para Sánchez y Puigdemont- de echar mano del artículo 150.2 de la Constitución para hacer mangas y capirotes del 149.
Me temo que la polémica actual se disolverá como un azucarillo en un vaso de agua, como pasó con aquel rasgar de vestiduras ante la amnistía y, en general, ante todos los chanchullos y trapacerías, sean judiciales, económicos o eróticos con que nos informan a diario algunos periódicos aún no controlados; seguro que el Sr. García-Page amagará alguna que otra firme discrepancia, y aquí paz y después gloria, incluso de podrá contar con la aquiescencia de la Oposición para algún retoque de la futura Ley Orgánica.