
Carlos Rubio Romo Este Sistema mal llamado democrático que carcome nuestra patria desde hace cuarenta años tiene, al menos para sus artífices, un dudoso mérito, que es haber situado el umbral de asombro y de repugnancia a niveles estratosféricos. Cualquier salvajada, aberración o delito no suscitan ya ninguna reacción de los españoles. El Sistema nos ha ido inoculando los virus que son suyos (relativismo, lo políticamente correcto, la cultura de la muerte…) en pequeñas dosis para que poco a poco nuestras conciencias se fueran acostumbrando y así, año tras año, oprobio tras oprobio, traición tras traición, desmán tras desmán, ha conseguido adormecerlas. Un ejemplo magnífico para ilustrar ese estado de cosas es la Justicia (?) en nuestra patria.
Miguel Massanet Bosch. Cuando los que mandan, aquellos a los que les confiamos, como mal menor, el gobierno de la nación, empiezan a caer en contradicciones, amagan pero no culminan aquellas acciones que debieran realizar; persisten en mantener una situación que no predice más que problemas futuros; insisten en utilizar caminos que ya se han recorrido, anteriormente, infructuosamente, e intentan aplacar la bestia que les enseña los dientes amenazadoramente con ofrecimientos a destiempo y promesas que pueden comprometer la estabilidad del resto de España; es que, señores, nos encontramos en un momento crítico de la historia de esta vieja nación, a la que todos conocemos y amamos, como España.
Miguel Massanet Bosch. El señor Tarradellas dejó, para la posteridad, una de estas frases que merecen recordarse: “En política se puede hacer de todo menos el ridículo”. Sin embargo, no parece que tan sabias palabras hayan calado muy profundamente entre los actuales políticos de las generaciones actuales y, si es que queremos fijarnos especialmente en aquellos políticos catalanes a los que dejó en herencia el ocuparse de Cataluña, que parecen empeñados en dejar en mal lugar, al político catalán de la II República, desde el momento de que pocos de ellos, por no decir ninguno, han conseguido escaparse del San Benito de haber sido protagonistas de alguna de las situaciones de máximo ridículo, en las que han caído a lo largo de su peripecia política.
Enrique De la Puente En mi último artículo “Virtualidad versus Realidad” comentaba cómo vivíamos en una sociedad, en la que la virtualidad se iba imponiendo poco a poco, gracias a los medios que la tecnología ponía a disposición de las personas, de forma que éstas percibían por ello una versión incompleta de la realidad, lo cual podía tener consecuencias si las decisiones que se adoptaban adolecían de defectos en las premisas tenidas en cuenta.
Manuel Parra Celaya Antes, cuando aún no nos habían deconstruido el lenguaje y el pensamiento, teníamos más claras las ideas y asignábamos cada término a su respectivo ámbito y contexto. Así, sabíamos que una fobia era un trastorno de salud emocional o psicológico, y quien lo padecía debía ser objeto del buen quehacer profesional de un psiquiatra; su ámbito estaba circunscrito a la patología médica, aunque podía utilizarse la palabreja en un sentido más personal e íntimo para indicar una manía sin importancia que aquejaba a la persona.
Fidel García Martínez. Circula un video VIRAL en el que un adusto y autoritario profesor en el más puro estilo göebelsiano pretende manipular a sus alumnos hasta límites que rayan en la locura. El tal profesor repelente y alienador, tiene a los alumnos aterrados con sus métodos de enseñar basados en negar cualquier aspecto de realidad objetiva para imponer sus desvaríos ideológicos y así manipular la mente de los alumnos para que afirmen que lo blanco es negro y la negro, la verdad, mentira y el bien, mal.
Edu Morato. Presidente de pasionxespaña.es El Ministerio de la Verdad es esa institución orweliana de la novela “1984”, donde “la realidad” del pasado, presente y futuro se crea a partir del lenguaje, la neolingua, ocurrente, pero hecha por listillos para estúpidos. Hoy, la mentira es el modus vivendi amparado en el “Ministerio de la Verdad”. Otra mentira y de las gordas, sino la más, es la de la elaborada ingeniería social, utilizando una herramienta capital, cual es la “antropología social”, como sustitutivo de la ley natural, generará una sociedad más libre.
Jaime de Lezo.- En el marco de las cuatro jornadas dedicadas por el Ateneo de Madrid al ciclo "Cataluña en la encrucijada" ha permitido ver el dialéctico choque de trenes anunciado entre la legalidad y la política ilegal de hechos consumados. Con esta doble faz se ha presentado con sus tópicos argumentos, verdadero monumento de la falacia histórico política. Quèbec (en estado federal); Escocia (sin Constitución, dependiendo sólo del Parlamento), pretendiendo que la UE, la OTAN y el Consejo de Seguridad de la ONU, darían el visto bueno a su aventura y que las multinacionales que ha enumerado seguirían impertérritas en Cataluña, obviando el dato de que la inversión extranjera en la Comunidad Autónoma ha descendido el 1,3% mientras en Madrid ha crecido un 6,3%.
Lole Bravo Disney ha retirado su película infantil La Bella y la Bestia de Malasia por haber suprimido el beso homosexual entre dos de sus protagonistas, tal como está previsto en la legislación de este país. Mientras, en Rusia, dicha producción se ha prohibido para menores de 16 años. El adoctrinamiento que sufren los niños no sólo viene de Hollywood y de otras producciones televisivas infantiles, sino de los programas educativos. Ya desde el preescolar, en varios países europeos, se elude el termino sexo sustituyéndolo por una opción voluntaria del mismo llamada género, se favorece el género neutro, los cuentos de princesas o príncipes homosexuales, o de niños que quieren ser niñas o viceversa, lo que está llevando a la confusión de identidad sexual de muchos menores.
Lluis Esquena Romaguera El mundo en el que vivimos parece que se está volviendo siniestramente loco. Solo en España, se vienen practicando cerca de 100.000 abortos anuales. Los tratamientos de fecundación artificial ascienden a 150.000 con resultado de 34.000 nacimientos anuales; y por otro lado, unos mil niños son adoptados cada año. (Cifra prácticamente insignificante comparada con las otras).