
Miguel Massanet Bosch. Como suele ser algo habitual en nuestro país siempre solemos estar un paso atrás del resto de Europa, en cuanto al régimen político del que gozamos y a las libertades de sus ciudadanos y, Europa, también suele equivocarse al juzgar lo que pasa en nuestra nación, no se sabe si por una cierta prevención heredada de aquellos tiempos en los que España era la nación más poderosa de este continente, de aquellos famosos Tercios de Flandes y de nuestras riquezas coloniales o bien, porque el poderoso influjo de los medios de comunicación, nacionales y foráneos, acostumbra a ensañarse con nosotros
Luis Alberto Henríquez: profesor de Humanidades y escritor. En un momento de su discurso, el político ha pedido que los diputados de Vox que fueran católicos practicantes levantaran la mano. “Un montón, un montón, un montón. Se vanaglorian de... a mí me parece bien, ¿eh? De hecho se reivindican como un partido tradicionalista, cercano a la Iglesia católica”, ha dicho Rufián. “Por lo tanto ustedes creen en serpientes que hablan, creen en palomas que embarazan, por lo tanto, ustedes creen en que las mujeres provienen de la costilla de un hombre, creen que si todos y todas nos portamos mal llegará una lluvia de fuego y nos quemará a todos y todas”, dijo. “Ustedes creen en eso, ¿y vienen ustedes aquí a dar lecciones de normalidad y de adoctrinamiento?”, preguntó.
Manuel Parra Celaya. El Catecismo de la Iglesia Católica dice que los santos canonizados son modelos e intercesores ante Dios, a quienes podemos dirigirnos en nuestras cuitas y afanes diarios; ello no es óbice para que, según nuestra fe, exista una inmensa multitud de santos que, a pesar de no haber recibido esta espaldarazo eclesial, pueden ejercer esta misión de ejemplaridad para nosotros y de mediación ante el Altísimo; a ellos precisamente se dedica el día 1 de noviembre (Todos los Santos). Por otra parte, cada creyente está llamado a la santidad como objetivo último de su dimensión trascendente.

Luis Losada Pescador. El indulto a los golpistas del 1 de octubre ha pasado de ser un run-run a convertirse en el tema político principal. El ministro de Justicia lanza el globo sonda de la “normalización”. Y el presidente ‘cambia-colchones’ entra en tromba a vender que la “venganza” y la “revancha” no son valores constitucionales. Voilá. La decisión está tomada. El Supremo responde airadamente: “no hay atisbo de arrepentimiento” y más bien parece un autoindulto porque los indultados son los socios que garantizan la gobernabilidad del Ejecutivo. Con estos mimbres, el PSOE se parte en dos. Vara advierte que no debería indultarse a quien no quiere ser indultado. Page -más explícito- dice que indultar sería “un grave error” que “condenaría” al PSOE. Guerra lo califica de “acto ilegal” y hasta Elorza afirma que “no hay duda de que volverían a hacerlo”.

Miguel Massanet Bosch. Si uno no conociera a este atrabiliario personaje que ocupa la presidencia del gobierno español, no del soviético o el de Corea del Norte ni tan siquiera la de la Bolivia de Hugo Sánchez o la Venezuela del sátrapa Nicolás Maduro, seguramente consideraría que es imposible que una democracia que supo afrontar, con tanta entereza y sentido común, la transición desde el régimen militar del general Franco hacia lo que, en la Constitución de 1978, quedó reconocido como un régimen monárquico parlamentario, dirigido por la figura del rey Felipe VI en sustitución de su padre, don Juan Carlos I.
Hoy, en 2021, parece que la realidad iguala o está a punto de superar a la ficción. Pero, en efecto, como en 1984, empieza a haber un gobierno mundial (hoy se prefieren eufemismos como “nuevo orden” o “globalización”) en que una “nomenclatura” (por usar el término del antiguo PCUS) de escasos elegidos detentan, gracias al sometimiento y la ignorancia de la mayoría o bien a su sometimiento por ignorancia, el poder y la riqueza, mientras los demás habitantes del mundo son relegados a la penuria, el servilismo y la prisión.
José Luis Orella. La oleada masiva de emigrantes ilegales a Ceuta y Melilla, la compra masiva de nuevo armamento y la ampliación del control de las aguas territoriales a las propias del archipiélago canario evidencia un aumento de la tensión. Marruecos es un país, con el que a lo largo de la historia hemos tenido todo tipo de relaciones. Los reinos anteriores al reino alauita de 1666, colaboraron con una España católica que las defendía del Imperio Turco. Sin embargo, en nuestro decadente siglo XIX, intentamos mantener nuestra identidad, convirtiéndonos en potencia colonizadora junto a Francia, ocupando las partes que los galos despreciaron como fue el norte rifeño, poblado por una población de espíritu rebelde. Cuando Marruecos se independizó en 1956, supo sacar fruto de su Tratado de Amistad con EEUU, firmado en 1777, que le convierte en uno de sus amigos más antiguos.
Manuel Parra Celaya. Nos suele ocurrir a los que peinamos canas que el tiempo nos pasa muy deprisa y lo que tenemos en la memoria como algo inmediato en el ayer es ya lejano y remoto. Así me ha ocurrido cuando he leído en los medios que han transcurrido diez años de las jornadas del 15M. Aquellas acampadas urbanitas fueron algo más que una simple anécdota, más que una consabida manifestación poblada mayoritariamente de jóvenes inconformistas que coreaban los eslóganes de siempre. Significaron una escenificación de un malestar larvado, al que no atinaban a dar cauce ni el gobierno -de izquierdas precisamente entonces- ni la oposición de la derecha, ningún partido o sindicato del Sistema.

Luis Losada Pescador. El autor del desastre socialista de Murcia y Madrid, Iván Redondo, decidió tapar sus vergüenzas haciéndose un John Lenon. Si no puedes ‘verder’ gestión presente, ‘vende’ esperanza futura. Voilá España 2050. Buenismo a la enésima potencia. El presidente Pedro Sánchez trata de rodearse de toda la ‘biutiful’ que puede para empacar su sueño: una España con más productividad porque aspira a recortar la jornada laboral a 35 horas. Y más ecologista tras prohibir los vuelos cortos. Se le olvidó lo de feminista. Y para los jóvenes, “herencia universal”, que significa que entre todos pagaríamos las irresponsabilidades de nuestros ‘Peter Pan’.
Miguel Massanet Bosch. Cuando se firman acuerdos de cogobierno y se dejan para concretar los “flecos” para lo que se denomina como “varios grupos de coordinación”, suele ocurrir como cuando, en las Cortes de la nación, se decide delegar en ”comisiones ad hoc” la solución de problemas lo suficientemente complicados, impopulares, molestos o en los que no se quiere entrar directamente, para que sea el tiempo quien se encargue de que pasen al olvido, confiando que la flaca memoria de los ciudadanos permita que se conviertan en causas “enmudecidas”.