
En aquel momento de la encarnación sólo Dios y los ángeles pudieron estremecerse de emoción. ¡Con qué unción entraría el Espíritu Santo en el seno materno de María! ¡Qué escandaloso anonadamiento el del Verbo, desapareciendo en la carne virginal de su Madre! ¡Cuánta complacencia en el Padre, que entregaba su Hijo a la humana naturaleza caída!
Mater Dei.Para amar a Dios es indispensable conocerse a sí mismo. Por eso, si quieres tomarte en serio tu entrega a Dios, desde tu estado de vida propio, es imprescindible acostumbrarte a la práctica diaria del examen de conciencia
Hay una indiferencia que es expresión y síntoma de nuestro egoísmo. Es esa actitud individualista que me hace vivir al margen de los problemas y necesidades de los demás y que suelo disfrazar de buena educación, diciendo que es mejor no meterse en donde no me llaman.
Vivimos, sin darnos cuenta, con una enorme necesidad de Dios y, sin embargo, preferimos llenar nuestra hambre con golosinas de falsos espejismos que dejan el corazón seco y desabrido. Oramos poco y mal, y pretendemos saciar con nuestra anemia espiritual el hambre de Dios que padece el mundo. "Conviene orar siempre y no desfallecer" (Lc 18,1).
Aparentemente, y al menos en lo externo, puede que tu vida no se distinga mucho de la de los demás. Y, sin embargo, aunque hagas lo mismo que ellos, no debes hacerlo de la misma forma. En cada acción, en cada palabra, en cada acontecimiento, en cada minuto de tu jornada, hay algo capaz de dar valor de infinito a todo y de transformar lo más ínfimo y despreciable a los ojos humanos en gloria a Dios.
Redacción. Benedicto XVI invitó a los líderes de todas las religiones a la jornada de reflexión y oración por la paz y la justicia. Los actos fueron presididos por el Papa en Asís el pasado 27 de noviembre. Publicamos su discurso completo.
Un pez fuera del agua se mueve y se agita con virulencia y, sin embargo, se está ahogando por falta de oxígeno. El activismo nos proporciona una ficticia impresión de seguridad y de eficacia que, muchas veces, termina mezclándose con buenas dosis de engreimiento propio y de vanidad
El pecado nos acostumbra a vivir blindados detrás de una falsa imagen de nosotros mismos, constantemente alimentada por nuestra soberbia y vanidad. Detrás de esa careta escondemos la basura de nuestros pecados, defectos y limitaciones, procurando que se vean lo menos posible, y hasta terminamos creyéndonos que, en realidad, todo esa basura no existe
Hasta 35 fieles del Opus Dei recibirán el sábado 5 de noviembre la ordenación diaconal. La ceremonia se celebrará en la basílica de San Eugenio (Roma) a las cuatro de la tarde. Los candidatos al diaconado son:
Vista desde nuestros cortos esquemas y criterios, la muerte es el mayor y más absurdo fracaso del hombre. Vista desde la fuerza de la Cruz, es la mayor victoria de Dios y nuestro mayor triunfo. Quizá aprendemos demasiado tarde a vivir de la mejor manera que se puede vivir, que es cara a Dios. Nuestro Señor, en Getsemaní, sufrió en su humanidad la agonía indescriptible de ver cercana su muerte y sólo el amor oscuro al Padre y a tu salvación pudo sostenerle en la Cruz