
Redacción. La Carta Apostólica de Benedicto XVI en forma motu propio publicada el 11 de octubre con la que se convoca el año de la fe nos anima a la misión y a redescubrir por afecto a Cristo.
Redacción. "La Iglesia, contigo, con todos", es el lema escogido por la Conferencia Episcopal para la celebración del Día de la Iglesia Diocesana. "La labor de la Iglesia depende de ti, de nosotros, de nuestra generosidad. Colabora con tu tiempo, con tus conocimientos y habilidades. Colabora también económicamente", resalta el Episcopado, que recuerda que "en nuestra diócesis y en nuestras parroquias hay cientos de voluntarios que se ocupan de los catequesis, de la atención a los más necesitados desde Cáritas y de otras muchas acciones pastorales".
No seas tacaño y medidor con el Señor. Tu tiempo no es tuyo sino de Dios, pues Él te lo da. El que necesitas para tu santificación, ni más ni menos. Dáselo tu a Él sin regateos
¿Cómo pretendes ver frutos en tu dedicación apostólica si prescindes del Espíritu Santo? Si quieres resucitar tu fe y tu vida mortecinas, el Espíritu Santo es alma que da vida a tus obras muertas. Si quieres curar tus cegueras, sanar las costras de tus pecados, aliviar las dolencias de tus miserias y debilidades, invoca al Espíritu Santo y verás cómo te inunda el bálsamo de su presencia
"Fíjate en los niños. Son sacramentos de Dios. El Señor afirmó, ante la mirada escandalizada y desconcertada de sus discípulos, que "de los que son como ellos es el Reino de los cielos" (Mc 10,14-15).
Siempre resultará más fácil detenerse en los límites, errores, pecados y hasta escándalos de los miembros de la Iglesia que admirar esa belleza, humanamente inexplicable, que la hace resplandecer de santidad y chorrear divinidad por todos los poros de su ser.
Redacción. Homilía completa de Benedicto XVI el 10 de octubre de 2011 durante el rezo de vísperas en la Cartuja de San Bruno, en su visita pastoral a Lamezia Terme y Serra San Bruno, en Calabria (Italia).
“La fe es confiar en lo que no se ve”. Dicho así, parecería que sólo unos memos, unos ingenuos, podrían creer. A lo anterior habría que añadir: “eso que no se ve, se nos ha dicho a través de alguien que nos merece toda la autoridad”.
Cuando nos exigimos resultados por el esfuerzo realizado en nuestros deberes y obligaciones, podemos llevarnos la desagradable sorpresa de que, en muchas ocasiones, no están a la altura de nuestras expectativas
Cuentan que un monje copto, allá en los primeros siglos del cristianismo, fue a ver a otro monje para preguntarle por una duda que le asaltaba en su interior: “¿Por qué hay muchos candidatos a ser eremitas? Ya se ve que empiezan muchos, y se quedan luego en muy pocos”.