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Arturo Mas es la encarnación del eterno segundón, del fracasado y del “gafe político”

Con Más, el segundón, esto no ha hecho más que comenzar

Javier Garcia Isac. Pensábamos que después del 27 de septiembre se terminaba el culebrón catalán. Estábamos equivocados. Esto no ha hecho más que comenzar. Mantengo desde hace ya varios años que Arturo Mas es la encarnación del eterno segundón, del fracasado y del “gafe político”. Ahora también se nos ha manifestado como un pésimo estratega. Si algo de “positivo” tiene todo este proceso es que parece atisbarse el fin político de un mediocre, de un personaje embarcado en su propio suicidio. Es mucho el daño realizado, tanto que pareciera irreparable. Convoca unas elecciones que él considera como plebiscitarias y las pierde. Su carrera política está marcada por un descalabro tras otro, por una perdida incesante de votos y apoyo.
Que nadie se lleve a engaño. Esto no es ninguna victoria. El separatismo es un lobo insaciable, un monstruo que todo lo devora. España no puede estar tranquila mientras sus enemigos siguen acechando. Escucho declaraciones vacías y grandilocuentes, pero no se pone remedio ni limites a la actividad, a las amenazas del secesionismo.
El nacionalismo no duerme jamás y aunque por paradojas de la vida les ha faltado precisamente un 3% para según algunos, estar legitimados para realizar una declaración unilateral de independencia, esto no debe tranquilizarnos, no hay nada que celebrar y si mucho trabajo que realizar. Lo peor de todo es que quien debería velar por mantener la integridad territorial de la nación, esta a “por otras cosas”, está dispuesto a “negociar” y “hablar” de todo dentro de la ley.
Debo de ser muy corto, muy obtuso de mente, pero sigo sin saber a qué se refiere, que es lo que desea negociar y con quien desea negociarlo.
Urge cuanto antes un “puñetazo” en la mesa, un acto de firmeza que deje claro que con España no se negocia, que su integridad territorial está muy por encima de todos nosotros, que no estamos dispuestos a seguir manteniendo, consintiendo y pagando esta “fiesta”, que los medios públicos de comunicación catalanes, nos pertenecen a todos los españoles, que los que desafían e insultan a la nación serán severamente castigados, que los instigadores serán reprendidos, que la educación tendrá como prioridad el amor a España y sus símbolos y no el adoctrinamiento y el odio, y que por supuesto, el que no esté “cómodo” con esto, tiene  la plena libertad de marcharse. Seguro que cerca encuentran un pequeño principado que les acoja con gusto, siempre y cuando pregunten por el clan Pujol.

En España podemos poner en duda casi todo, incluso la conveniencia de modelo de Jefatura de Estado, Monarquía o República. Lo que no podemos ni debemos consentir, es poner en duda la propia existencia de España y cuáles son los territorios que la conforman.
España no se merece ser tratada como lo está siendo, aunque lleve más de cuarenta años en manos de personajes traidores, siniestros, corruptos, cobardes y mediocres. España no nace en 1978. España es mucho más que una constitución, España es muy anterior a todo esto.
Javier Garcia Isac / Una Hora en Libertad.
 

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