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Diario YA

 

Destino de contrastes

Un volcán dormido puede ser una erupción de sueños increíbles y sin embargo posibles. Hacerlos realidad está más cerca de lo que imaginas y, por tanto, puede tocarse con los dedos de la mano. Hace miles de años que la naturaleza nos hizo un regalo como hay pocos en el mundo, está en España. Es el Teide, y te pertenece. Te lo presento.

Se trata de la tercera estructura volcánica más alta y voluminosa del planeta, después del Mauna loa y Mauna kea en Hawai, la mayor elevación de las Islas Canarias y de toda España. Comenzó a formarse hace 170.000 años tras el deslizamiento gigante del anterior edificio volcánico, todavía más grande que el actual. Se configuró así la caldera de Las Cañadas, de la que hoy sólo podemos ver parte de su pared ya que al crecer el Teide en su interior fue rellenándola con sus materiales.

Según las creencias de los aborígenes canarios (guanches) Guayota, el rey del mal, el demonio, vivía en el interior del Teide (el infierno), y secuestró al dios Magec (dios de la luz y el sol), y lo llevó consigo al interior del Teide. Los guanches pidieron clemencia a Achamán, su dios supremo, que consiguió derrotar a Guayota, sacar a Magec de las entrañas del Teide y taponar su cráter. Dicen que el tapón que puso Achamán es el último cono del volcán, de color blanquecino, y que corona el Teide.

Así, a lo largo de los siglos el pico ha acumulado leyendas e historias fruto de la fascinación que desde antiguo provocó entre sus observadores. El Teide, por su imponente altitud, fue considerado durante la época de expansión europea como la montaña más alta del mundo, dado que se utilizaba como faro en la navegación por el Océano Atlántico hacia el sur, tanto por navegantes españoles, portugueses y británicos. En esencia, es el origen y colofón

Pero sobre todo, el Teide es el bendito ‘culpable’ de una de las más asombrosas antologías de contrastes naturales que hay en el planeta. A sus pies se desparraman maravillas que son de obligada visita. A saber.

Parque Nacional del Teide

Es el lugar que más identifica a Tenerife. Fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 2007 con la categoría de Bien Natural. Es también Diploma Europeo por el Consejo de Europa y forma parte de los Lugares Red Natura 2000.

Es la más completa muestra de vegetación de piso supramediterráneo que existe. Por otro, constituye una de las manifestaciones más espectaculares de vulcanismo en todo el mundo, y por supuesto, la más destacada de Canarias. El Parque Nacional del Teide está situado en el centro de la isla, a una altitud media de 2.000 metros, y su cima representa el pico más alto de España, con 3.718 metros. Sus cifras de récord también incluyen que es el parque nacional más visitado de España y Europa, al recibir unos tres millones de turistas al año.

Al mismo tiempo, la isla atesora los más bellos paisajes naturales que jamás hayas podido imaginar como el acantilado de La Hondura, los de Isorana, La Culata o el barranco de Erques.

Pueblos y caseríos

En Tenerife hay bellos pueblecitos que tienes que encontrar y para perderte después. Son de visita obligada y con promesa de volver pronto Aripe y Chirche, Caserío de Masca, Icod el Alto, Cruz Santa, Icor, La Cisnera y Teguedite, Igueste de Candelaria o La Hoya, por citar algunos de entre tantos. Los muros de las casas y los caminitos de tierra y de piedra son admirables testigos de mil historias. En ellos se han ido escribiendo las vidas de quienes los han habitado durante siglos. Descubrirlos y transitarlos es como realizar un viaje en el tiempo para ver cómo era todo antes.

Súmales numerosas piscinas y charcos capricho de la naturaleza volcánica, así como jardines exóticos, únicos, de infinita belleza entre los que son referencia su famoso Jardín Botánico, el Jardín de Orquídeas Sitio Litre, el Palmetum de Santa Cruz o el Parque del Drago.

Pero para mirar cuan pequeños somos, deja que la vista vague en cualquiera de los horizontes que te ofrecen sus miradores: Altos de Baracán, Chivisaya, Archipenque o Ayosa son un compendio de exuberancia natural para los que seguro te faltará memoria en la cámara y el móvil.

Museos y lugares con historia

Hay en Tenerife rincones tan bien conservados que parecen escenarios de películas antiguas, en las que por supuesto eres el protagonista. Son maravillas arquitectónicas que te invitan a antiguas tradiciones y te muestran lo equivocado que estabas cuando creías haberlo visto todo. Arona, Garachico, Güímar, Tacoronte o Tegueste formarán parte de una nueva provincia con fronteras en tu corazón.

La interpretación de la historia y las costumbres del tinerfeño tienen en sus museos los mejores escaparates para la admiración, como el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl, o el Museo de Artesanía Iberoamericana de Tenerife.

Playas

En Tenerife las hay para todos los gustos, texturas y colores. Desde orillas de arena dorada con un mar en calma que se pierde en el horizonte a callaos en los que las olas rompen en la orilla. Algunas guardan el calor de la arena negra mientras y en otras puedes flotar en medio de un mar tranquilo, para bucear luego entre fondos de roca volcánica. Para apuntar como imprescindibles: Playa Jardín, de Abama, Agua Dulce o Playa Chica, Bajamar, Antequera o Almáciga.

Siempre es un buen momento para viajar a Tenerife. En cualquier época del año todas estas invitaciones, y muchas más, están en vigor en las Islas Canarias. Los afortunados somos nosotros porque tienen absolutamente todo incluido. Desde lo más alto hasta el nivel del mar no hay repertorio igual en un verdadero destino de contrastes. Y sin ir más lejos. Sé tú el próximo en contar el tesoro que tiene España en las Islas Canarias y Tenerife.