Editorial: "Cirugía mayor"
Previsible, aburrido e inútil. El acto conmemorativo de
Si hacemos un breve resumen de las declaraciones realizadas por los prohombres de la política española, sacamos las siguientes conclusiones: que no hay mucha prisa por reformar
Y lo peor de este asunto es que cuando se habla de reformas constitucionales, en lo que se está pensando es en cuestiones completamente menores que no mejorarían de forma notoria la vida de las personas. En cambio, se oculta deliberadamente (cobardemente, traidoramente) la verdadera cirugía que necesita el texto tan ampliamente ratificado hace treinta años: cirugía mayor para extirpar algunos de sus más graves tumores.
Mientras la unidad de España esté amenazada por unos partidos separatistas a los que se ha permitido crecer demasiado, es inaceptable hablar de reformas “estéticas” de
Así mismo, la ley de leyes debe recoger un artículo que prohíba expresamente la comisión de delitos como el aborto o la eutanasia en cualquiera de sus modalidades, y que prevea el cierre inmediato de todos aquellos centros donde se practique esa auténtica aberración moral. Mientras no se acometan cambios sustantivos, España seguirá siendo lo que es hoy: el imperio del crimen y el paraíso de los criminales.
Domingo, 7 de diciembre de 2008.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


