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Diario YA


 

Editorial: "La fuerza de la Fe"

Hay lacras que lo barren casi todo: lo malo y lo bueno. Pero algunas cosas buenas jamás son eliminadas, ni siquiera por la peor plaga. La Fe, ese don especial que los hombres recibimos de Dios, es capaz de sobrevivir generación tras generación incluso en las más adversas condiciones ambientales. Un ejemplo claro de esto lo vimos en Rusia, donde las comunidades cristianas se manifestaron perfectamente organizadas tras la caída del muro de Berlín, después de décadas de opresión comunista. Otro buen ejemplo es Cuba.

Si es lamentable la vida en las sociedades capitalistas y ultraliberales, donde el individualismo y el egoísmo son los peores enemigos del propio hombre (porque le roban su capacidad de amar y de interesarse por los demás), qué decir de esas otras en las que un individuo ha decidido que Dios no existe y que, por tanto, sus ciudadanos no deben obedecer a nadie más que al poder político constituido (en el caso de Cuba, mediante un golpe tiránico). Lugares donde el yugo del marxismo reduce a las personas a simples medios productivos, a entes económicos sin espíritu, ni corazón, ni alma, ni voluntad.
 
Pero la Gracia de Dios es infinita, y el Espíritu Santo hace renacer la llama de la Fe en los pueblos más oprimidos, allí donde faltan los más elementales derechos y libertades. Y, como en Rusia, también en Cuba se cuentan los cristianos por miles, aunque estén callados por miedo a ser reconocidos, aunque parezca que no existen (entre otras cosas, porque a la mayoría de los medios de comunicación no les interesa contar que existen). Allí están, esperando la ocasión para hacer pública profesión de su fe sin miedo a las consecuencias.
 
Al igual que ocurrió en España durante la Segunda República, cuando las hordas revolucionarias de izquierda persiguieron y asesinaron a miles de sacerdotes y monjas, también en Cuba, a partir del comienzo de la “revolución” comunista que aupó al poder a Fidel Castro (año 1959), los milicianos acosaron hasta la muerte a cientos de miles de religiosos. Desde entonces, a pesar de que la manipulación gubernamental castrista diga otra cosa, no existe libertad religiosa en la isla…, al menos de momento.
 
Por eso ayer, el Papa Benedicto XVI exhortó a los cubanos a que sean misioneros del Evangelio. Ahora que los fieles de Cuba se aprestan a celebrar los 400 años del hallazgo de su patrona, la Virgen de la Caridad del Cobre, el Santo Padre ha querido enviarles este mensaje de apoyo y fortaleza, de confianza en su credo y en sus principios. Porque no hay lacra ni mal que pueda extinguir el bien más preciado que nos ha regalado Nuestro Señor. Y porque allí "donde el pecado abundó, sobreabundó la Gracia".

Lunes, 1 de Septiembre de 2008.

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