El abortista dr. Morín seguirá sin poder ejercer
Redacción. Excelente noticia para la dignidad del ser humano. El abortista doctor Morín, cuyas clínicas fueron cerradas por la práctica de abortos y que pasó nu tiempo en la cárcel, seguirá sin poder ejercer. La Magistrada Elisabet Castelló, del juzgado de instrucción número 33 de Barcelona, ha decidido ratificar la prohibició acordada por la Audiencia Provincial, ante la rehabilitación que quería llevar a cabo el Colegio de Médicos de Barcelona. Ante esta situación ha sido el partido social cristiano Alternativa Española quien llevó al juzgado un escrito recordandoque dicha rehabilitación chocaba frontalmente con lo acordado por la Audiencia Provincial.
Toda vez que dicha rehabilitación del doctor Morín choca frontalmente con lo acordado por la Audiencia Provincial de Barcelona en el que se pedía "la prohibición temporal de ejercer cualquier acto médico de identica o similar naturaleza durante el periodo de dos años", los procuradores de AES entienden que deben ponerse estos hechos en conocimiento del juzgado, ya que el Colegio de Médicos de Barcelona ha levantado la limitación de su ejercicio profesional.
Morin llegó a pasar una buena temporada en la cárcel tras descubrirse sus irregularidades en las clínicas abortistas que gestionaba. Una denuncia de Alternativa Española, investigada por el juzgado número 33 de Barcelona dio sus frutos y Morin fue encarcelado, además de sus clínicas cerradas.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


