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Diario YA

50 clientes de una marca de moda podrán adquirir sus productos de alta gama con tarjetas ‘opacas’, sin dejar rastro, sin tener que pagarlos con su dinero y con exenciones fiscales

El fenómeno de las 'black cards' llega a las calles

“Caprichos VIP que no se pagan”. Así reza el enigmático mensaje grabado en oro en cada uno de los opulentos sobres negros que han recibido, de manera personalizada, algunos clientes de una marca de moda especializada en bolsos y complementos de alta gama. Al abrirlos, la carta interior les comunica que han sido seleccionados como portadores de una de las 50 black cards que Heilige & Sünder ha creado para recompensar a estos usuarios preferentes.

En la misiva, envuelta en una verdadera áurea de clandestinidad, junto con la tarjeta, se detallan sus principales ventajas y condiciones de uso: total confidencialidad (no figurará en ningún fichero contable y nadie sabrá que existe); total exención fiscal (se les descontará el 21% del IVA); y total exclusividad (a diferencia del resto de clientes comunes, que no podrán beneficiarse). O lo que es lo mismo, una tarjeta tan 'en negro' como otras black cards que bien conocemos.

Y lo más importante: los titulares de la ‘tarjeta B’ podrán llevarse cualquier producto, en cualquiera de los puntos de venta oficiales, y no pagarlo. Al menos al instante. Porque, como sucede en estos casos, como máximo en tres meses deberán abonarlo, con su dinero o con el de otros. Seguramente, para entonces, sus parejas o sus padres ya hayan descubierto las novedades de sus armarios.

“La Black Card de Heilige & Sünder no se solicita en tienda, sólo se recibe si se es VIP”, asegura Emilio Fernández, propietario de la marca, quien reconoce que “si alguien lo hace, diremos que se trata de una leyenda urbana, y nos haremos los longuis... como siempre se hace en estas situaciones”.

Con esta promoción tan original, en esta empresa de moda urbana y subversiva, han querido tener un detalle con sus mejores clientes, especialmente “porque las tarjetas regalo o los descuentos directos no llegan a ser, ni de lejos, tan atractivos como las condiciones de las black cards”, se sincera Fernández, responsable de la democratización de las tarjetas 'opacas’.

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