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Diario YA

De película

El polémico doblaje en catalán

José María Caparrós

La Fundación de Audiencias de la Comunicación y la Cultura (FUNDACC) acaba de publicar una encuesta sobre el futuro doblaje de las películas en idioma catalán. El director la referida Fundación, Joan Sabaté, ha manifestado a la Agencia EFE que de los datos obtenidos se desprende que en este ámbito "todavía hay una preferencia por el doblaje y en castellano"; pues la nueva Llei del Cinema Català, aprobada la pasada legislatura por el tripartito (PSC-ERC-ICV) y CiU, aunque su reglamento aún no se ha desarrollado, obliga a las multinacionales a doblar o subtitular al catalán el 50% de las copias de las películas no europeas que se distribuyan en Cataluña.

Así, según el estudio titulado "La dieta cultural de los catalanes", presentado por los responsables del Barómetro de Comunicación y Cultura, un 46% de los catalanes prefieren ver las películas de cine dobladas al castellano, frente a un 18% que las querría en catalán. Es la primera vez que se pregunta a los 30.000 encuestados en qué versión preferirían ver una película, respondiendo un 64% de los mismos a favor de la versión doblada, mientras que por la versión original sólo se inclinan el 24%.

Por otra parte, en este estudio queda patente que desde 2008 va aumentando el consumo de videojuegos (un 10%) y música (un 2%), mientras baja un 3% la asistencia a espectáculos. El consumo de libros, cine y conciertos se ha mantenido prácticamente estable. En el caso de las películas, el 91% de las que se han visto han sido en castellano; el 5% en catalán (lo que supone un ligero aumento respecto a otras encuestas, en parte, según Sabaté, "por el efecto de Pa negre"), y el 4% en otras lenguas.

No obstante, como ya he escrito en otras ocasiones, lo ideal sería que las películas se proyectaran siempre en versión original, subtituladas en castellano, catalán. vasco o gallego; como ocurre en la mayoría de los países e idiomas del mundo. Con ello, evitaríamos polémicas y perjuicios, y que los futuros espectadores escogieran con libertad. Además, con el paso de los años, mejoraríamos en el conocimiento de las lenguas extranjeras; la gran asignatura pendiente de los españoles, empezando por muchos políticos.