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José María Velo, uno de los fundadores de Alianza Popular, habla en exclusiva para Diario YA

"El PP carece por completo de ideología"

Imagen de los fundadores de AP, Alianza Popular, Partido Popular

Rafael Nieto. 

José María Velo de Antelo fue uno de los fundadores de Alianza Popular, el partido que después terminaría dando origen al Partido Popular. AP fue inscrito como partido (entonces federación de asociaciones políticas) el 9 de octubre de 1976, y sus once fundadores (Enrique Thomas de Carranza, Cruz Martínez Esteruelas, Licinio de la Fuente, Federico Silva, Manuel Fraga, Gonzalo Fernández de la Mora, Laureano López Rodó, Javier Carvajal, Salvador Serrats, José Mª Velo de Antelo y Ramón Hermosilla) fueron recibidos en audiencia por Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, como puede verse en la fotografía que acompaña esta entrevista. Hoy, día en el que se conmemoria el trigésimo aniversario de la Constitución, Diario YA habla de la política de entonces y de la de ahora con alguien que vivió en primera persona la Transición democrática en España.

Señor Velo, ¿cómo recuerda usted el ambiente político en España en los meses posteriores al referéndum constitucional?

De gran optimismo, ya que el referéndum había sido aprobado por una gran mayoría. Pocos se habían molestado en leer la Constitución, pero el electorado sabía que presentado por Suárez, llevaba el beneplácito del Rey, que es quien lo había nombrado. Eso bastaba. El que España dejara de ser una nación oficialmente católica (art.16);el que se refiriera a las  nacionalidades dentro del Estado Español; y que era aberrante cuanto se decía de las autonomías (art.143 y siguientes), parecía no importar en absoluto. Alianza Popular casi desapareció, como se demostró en las elecciones de 1979. Gran parte de la directiva nacional votó en contra de la Constitución, como Federico Silva, Fernández de la Mora y Thomas de Carranza. Fraga y López Rodó votaron a favor. Cuando ahora millones de personas se llevan tremendos disgustos por cuanto sucede en España, deben saber quienes fueron los responsables, empezando por los que la redactaron.

¿Cómo era la clase política de entonces?, ¿se parece en algo a la de ahora?

Cuando se habla de la clase política, está claro que nos referimos a la docena que manejan sus partidos políticos. Los demás son unos ilustres desconocidos de la ciudadanía que, por el sistema electoral de listas cerradas, llegan al congreso sin haber sido personalmente votados. La partitocracia española no permite nada más que votar a los partidos, porque el ciudadano no conoce a los que aparecen en las listas. La partitocracia tiene muy poco de democracia. Alianza Popular era partidaria del sistema electoral mayoritario, pero en esto, como en tantas otras cosas, pasó por el aro en beneficio de las izquierdas. Poca diferencia entre la clase política de entonces y la de ahora.

Se hizo, durante la Transición, un enorme esfuerzo por “integrar” en el sistema a los comunistas y nacionalistas…, pero ¿usted cree que se hizo bien?, ¿qué se dejó de hacer, y por qué?

Se hizo muy mal por la derecha y muy bien por las izquierdas y nacionalistas que supieron defender sus intereses. Lo más triste es que por aquel entonces la derecha, Centro Democrático y Alianza Popular, tenían la sartén por el mango. Legalizar al partido comunista un Sábado Santo, y aceptar a Carrillo, fue el colmo de la barbaridad. Para integrar a los nacionalistas, les concedieron cuanto podían desear para seguir el camino que nos ha conducido a la situación actual, calamitosa por donde se la mire.

Anoche veíamos a Fraga en un debate de TV siendo muy cariñoso con Carrillo, a quien no quiso recordarle el episodio de Paracuellos…¿era así el Fraga de la Transición?

Cuando Fraga presentó a finales del año 1977 a Carrillo en el Club Siglo XXI,  se produjo una enorme marejada en Alianza Popular, que persistió hasta las elecciones de 1979, donde el descalabro fue monumental. Para no recordar. Entonces Fraga produjo indignación en el centro derecha y regocijo en las izquierdas y separatistas. La otra noche Fraga producía pena.

¿Qué diferencias y semejanzas hay entre la AP que Vd. contribuyó a fundar, y el PP de hoy?

La semejanza mayor es que no hay democracia interna. Fraga nombraba a sus sucesores y Aznar repitió la operación. Los que están en la tarima no dejan que nadie se suba, y el que molesta no sale en la fotografía. Ahora saben vestir mejor al muñeco, pero de democracia nada. Lo peor es que carece por completo de ideología.

Háblenos del PSOE. El socialismo de Zapatero es un proyecto de ruptura que tiene su fin en la República y el federalismo, pero, ¿qué buscaba el PSOE de aquellos años  finales de los 70?    

Es muy grande la distancia entre los dos personajes, Felipe González y Rodríguez Zapatero. Los jóvenes socialistas de entonces estaban observados por el socialismo alemán y francés. Eran conscientes de hasta donde podían llegar y, por tanto, muy pragmáticos. En todo caso, González supo ser vencedor en el debate constitucional, eliminó el marxismo dentro del partido y procuró parecerse lo más posible al socialismo europeo. No admite comparación con Zapatero. Borrell, Almunia, Bono, hubieran sido mejores gobernantes para España y para el propio partido socialista, porque por mal que lo pudieran hacer, jamás llegarían al desastre actual.

La Constitución española se hizo con retales de otros textos constitucionales europeos, sobre todo con la francesa. Pero ¿por qué se hicieron tantas concesiones a los nacionalistas vascos y catalanes?, ¿pueden señalarse hoy, con el paso de los años, a culpables directos de aquello?

Responsables directos, los que redactaron la Constitución y los senadores y diputados que la aprobaron, pero también, y me duele decirlo, los millones de españoles que aprobaron el referéndum, que superó el 90 por cien del electorado. Quejarse ahora no viene a cuento, aunque más vale tarde que nunca.

¿Piensa que proyectos legislativos como la Ley de Memoria Histórica facilitan que en este país se pase página definitivamente del franquismo y de la Guerra Civil?

La Ley de Memoria Histórica es peor que un error. Se le va a volver en contra a sus autores y a los que la aprobaron. Por más que Zapatero insista, la verdadera Historia ya ha puesto a cada cual en su sitio, y la reciente de ahora le pondrá a él donde se merece.

Por último: ¿echa de menos el nacimiento de otro partido político en España?

Hay que movilizar a todos los cristianos para, como decía Juan Pablo II, actuar en la vida pública, defendiendo nuestros principios y valores. Alternativa Española va por el buen camino hacia lo que yo entiendo que debe ser el partido social cristiano. Así, con nombre y apellido, para que nadie pueda alegar ignorancia.

 

 

 

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