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Eslovaquia, la nación enclavada en los Tatras



José Luis Orella. 26 de agosto.

Eslovaquia es uno de los países del ámbito centroeuropeo mas desconocido. Nación de la familia eslava, los eslovacos se establecieron en el siglo V, aunque dos siglos después, la llegada de los magiares marcará su historia. Desde entonces quedaron adscritos al reino Húngaro, componiendo un interesante puzzle de ciudades alemanas y judías, nobleza húngara y campesinado eslovaco y válaco-rumano. Sin embargo, en el siglo XVI, el avance otomano domeñó a los húngaros, y la actual Bratislava, entonces Presburgo, la antigua Posonium, quedó como capital de un diminuto reino húngaro, unido por matrimonio a la familia imperial de los Habsburgo. La hermana de Carlos V fue la esposa del último rey de Hungría. Desde entonces la suerte de los eslovacos corrió dentro del Imperio Habsburgo, en el siglo XVIII, se reconquistó a los turcos gran parte de los territorios danubianos del norte balcánico, y en 1848 los húngaros trasladaron su capital a Budapest. Las luchas contra Viena protagonizadas por los húngaros, causaron que los eslovacos, eslavos y sometidos a los húngaros, confirmasen su lealtad a la corona imperial. No obstante, cuando el 1867 se proclamó la monarquía dual con la aceptación de las reivindicaciones magiares, los eslovacos quedaron a merced de sus enemigos. Hasta 1918, los eslovacos sufrieron una intensa magiarización educativa y cultural que causó el nacimiento de un intenso movimiento nacionalista cultural eslovaco liderado por Ludovit Stur.

Los eslovacos, convertidos al paneslavismo, desertaron en muchos casos durante la Primera Guerra Mundial al lado ruso, donde con los checos formaron una Legión checoslovaca de 60.000 soldados, antiguos desertores del ejército imperial. Al finalizar el conflicto, con la destrucción del imperio, el norte de Hungría, habitado por los eslovacos fue segregado de Hungría y unido a Checoslovaquia. Pero aquella unión fue ficticia, para los checos urbanos, los eslovacos eran campesinos carentes de cultura y excesivamente católicos. Durante el periodo de entreguerras se desarrolló un fuerte partido popular eslovaco, dirigido por el P. Hlinka y después por monseñor Tiso, que favorecía la construcción de una identidad católica eslovaca independiente de Praga. En 1939, la ocupación del país por los alemanes provocó la oportunidad de crear una Eslovaquia independiente, bajo un régimen corporativo católico, con la jefatura del Estado en manos de monseñor Tiso. El pequeño país participó al lado de Alemania durante el segundo conflicto mundial, siendo invadido por los soviéticos quienes restituyeron el país a Checoslovaquia, después de haber asesinado a sus dirigentes políticos y militares.

Hasta la caída del comunismo en 1989, los eslovacos sufrirían uno de los regímenes más duros contra la Iglesia Católica, huyendo sus seminaristas a formarse al seminario de Cracovia, donde conocieron al cardenal Karol Wojtila. En 1993, Eslovaquia recuperó su independencia al secesionarse de forma pacífica de los checos. El nuevo país crece en un 6% y es una prolongación del capital alemán, donde va trasladando parte de su industria automovilística. Con respecto a la política, su evolución ha sido muy dinámica, ya que los partidos todavía no se encuentran consolidados, y muestran cambios en las elecciones muy pronunciados. En la actualidad, desde las elecciones generales de 2006, los dos partidos cristiano-demócratas y el de la minoría húngara (11 % de la población total del país) forman la oposición parlamentaria. El gobierno liderado por Robert Fico es una coalición que une al SMER (partido socialista eslovaco, suspendido por el partido socialista europeo), el HZDS (conservador) de Vladimir Meciar, quien consiguió la independencia del país, y el SNS (nacionalista de derecha social) que han formado un gobierno de resultados prácticos en productividad económica, conservando puntos en común con el Estado de Bienestar.

 

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