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Diario YA

Invertir en el siglo XXI ya no es lo mismo

El mundo de la inversión ha cambiado mucho en las últimas décadas. Ni las formas ni las estrategias ni los objetivos de inversión son los mismos que hace unos años. Pero, sobre todo, si algo ha cambiado han sido los perfiles de inversor, cada vez más democratizados gracias al trading online. Así, por ejemplo, no pensamos en el mismo tipo de persona cuando hablamos de la inversión en bolsa de los años 90 que cuando hablamos de un bitcoin trader de la actualidad.
En definitiva, el cambio en el mundo de la inversión ha sido profundamente cultural y transgresor, otorgándole un nuevo significado a la inversión financiera. A continuación, vamos a repasar los cambios más significativos que ha experimentado este sector en los últimos años y que nos han llevado a vivir esta nueva situación.

Adiós teléfono, hola internet
El principal y más definitorio cambio que ha vivido el mundo de la inversión financiera ha sido el de la llegada de internet. Tal y como ha ocurrido en sectores de lo más variado —música, literatura, deporte, telefonía—, la revolución de las comunicaciones obligó a la implantación de un nuevo paradigma. En el caso de las finanzas, este nuevo formato ha llegado con el nombre de trading online.
Hoy en día, cualquiera puede operar en productos financieros desde casa y con solo agregar su número de tarjeta de crédito, cuenta PayPal o e-wallet. Esto se ha producido gracias a la aparición de los brókeres online y, de su mano, del trading en línea.
Por lo tanto, ya no hace falta tener un gran capital, ni contactos, ni vestir traje para operar en la Bolsa de Nueva York. Con un ordenador y desde tu propia casa podrás intentar operar sobre el precio de cualquier activo mundial con productos derivados como los contratos de futuros o los CFDs. Recuerda, eso sí, que el riesgo que implican es muy elevado.

Las criptomonedas, la auténtica novedad
Las películas ambientadas en el mundo financiero suelen mostrar a tipos descarnados, desenfrenados, amantes de la adrenalina y con capacidad de ganar o perder millones con decisiones instantáneas. Ahí tenemos a Wall Street, The Big Short, El Lobo de Wall Street, o Margin Call; todas ellas cumpliendo con la cuota mínima de este tipo de personaje.
Sin embargo, la llegada de las criptomonedas ha dado un giro radical a este concepto cultural que tenemos sobre la inversión y las finanzas. Hoy en día, no hay producto más llamativo y diferente en este sector que el Bitcoin y las otras criptomonedas. Y, precisamente, el estereotipo de persona que invierte en criptomonedas no es el de un ‘lobo de Wall Street’.
En parte por ser un producto informático muy novedoso, en parte por no ser un activo financiero al uso, los principales actores del mercado de criptomonedas no son los inversores ávidos de fortuna y lujos, sino más bien investigadores e intelectuales de los más diversos campos. Solo hay que fijarse, por ejemplo, en el bueno de Vitalik Buterin, el creador de Ethereum y uno de los personajes más influyentes del mundo de las criptomonedas. Y, también, muy lejos del estereotipo creado por Hollywood.

Cambio de valores sociales
Por último, también cabe destacar que ya no es que solo haya cambiado la forma en la que se puede invertir —desde casa y en pijama—, o el perfil de quienes manejan el cotarro en el mundo financiero —personas como Vitalik Buterin—, tal y como acabamos de explicar. Quizás, lo más importante de todo es que los valores sociales han cambiado y, con ellos, también lo ha hecho el mundo de las finanzas.
Así como hace 20 o 30 años todavía se seguía aplaudiendo socialmente el perfil del inversor agresivo, egoísta y capaz de vender cualquier cosa, actualmente las cosas son muy diferentes. En cierto modo, el boom financiero de 2008-2009 creo una especie de mayor consciencia sobre el mundo financiero, además de empeorar su imagen delante del resto de la población.
Por todo ello, la imagen cultural que se creó sobre este sector en los años 80 y 90 ya no tiene que ver, en absoluto, con la realidad. La época de los inversores agresivos y vividores, vestidos con trajes caros y con vida de estrella del rock, languidece. La inversión del siglo XXI ha dado entrada a personas normales: esas que invierten desde casa, en pijama y con poco dinero. El trading ya no es lo mismo.