La crisis aumenta los tratamientos estéticos masculinos
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Redacción Madrid. 7 de marzo.
La crisis ha provocado que cada vez más hombres mayores de 40 años acudan a la consulta de Medicina Estética para someterse a "tratamientos rejuvenecedores" y poder optar a nuevos puestos de trabajo, según informó a Europa Press la presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), la doctora Pilar Rodrigo.
Muchos hombres ven como su prolongada experiencia laboral queda en un segundo plano por su "deterioro físico" y por eso acuden a la consulta para poder resolver este problema, apuntó la doctora.
"Los tratamientos que más éxito tienen entre estos clientes son las inyecciones de toxina botulímica y de ácido hialurónico en labios y arrugas faciales, que consiguen rejuvenecer el rostro sin ningún tipo de intervención quirúrgica", explicó.
Hoy día, además, se busca una "imagen natural" que no se puede conseguir con la cirugía estética. "Los modelos estéticos han cambiado y ya no se llevan las caras estiradas ni los labios hinchados", señaló la experta.
Asimismo, otro de los "tratamientos estrella" a los que acuden los hombres mayores de cuarenta años es el de la retirada de tatuajes. "Hace diez o quince años hubo un 'boom' en el que se pusieron muy de moda los tatuajes, pero al madurar y para evitar problemas a la hora de conseguir un trabajo, muchos hombres acuden a borrárselos con tecnología láser", subrayó la doctora.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


