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El perfil de su votante, es un hombre joven, menor de 30 años, (el 58 %) y de clase trabajadora

La derrota de Hofer retrasa el cambio hacia la nueva política

José Luis Orella. La pequeña Austria desde la desaparición del Imperio en 1918, ha tenido que luchar por mantener una identidad propia o dejar integrarse en su vecino del norte. Después de la experiencia del imperio de los mil años, Austria volvió a nacer de sus cenizas, y mantuvo una posición neutral durante toda la guerra fría. Las escenas del tercer hombre, nos retratan una Austria, tierra fronteriza entre los dos bloques. Con respecto a su evolución política, desde 1945 a 1966 gobernó la denominada 'Gran Coalición', formada por el Partido Socialista SPÖ y el Partido Popular ÖVP. Los cuatro años siguientes gobernó en solitario el Partido Popular, y de 1970 a 1983 fue el Partido Socialista, encabezado por el canciller Bruno Kreisky, quien gobernó primero en minoría y a partir de 1971 con mayoría absoluta. Tras perder la mayoría absoluta en 1983, Kreisky dimitió y se hizo cargo del ejecutivo el también socialista Alfred Sinowatz, en coalición con los liberales del FPÖE.

En 1986, el que fuera secretario general de la ONU Kurt Waldheim fue elegido presidente de la República, pero durante su mandato tuvo que afrontar las acusaciones sobre su pasado nazi, al haber formado parte del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Austria tuvo que sufrir hasta 1992 una costosa marginación internacional. En enero de 1987, se constituyó el primer Gobierno de coalición socialista-popular desde 1966, encabezado por el socialista Franz Vranitzky, quien lo mantuvo durante diez años, y luego sus sucesor Víctor Klima, dos años más. Sin embargo, la experiencia de la gran coalición trajo consigo la búsqueda de una oposición política. El pequeño partido liberal del FPÖE, había aglutinado en su momento al tradicional sector pangermánico, organizado por los liberales.

En 1990 su nuevo líder Joerg Haider, inició una línea de signo populista y nacionalista que le hizo ascender en 1999 al 27,22 %, se había convertido en la segunda fuerza del país. El líder del partido popular, Wolfgang Schüssel, llegó a un acuerdo con Haider para formar una coalición, que asumió sus funciones el 4 de febrero del año 2000 y supuso el final de treinta años de socialismo en el poder. Sin embargo, los catorce socios comunitarios anunciaron la suspensión de contactos bilaterales con Austria, al igual que EEUU e Israel, debido al carácter nacionalista y pangermanista del Partido Liberal. En septiembre, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos recomendaba poner fin a las sanciones. Los problemas tenidos por los liberales a nivel internacional, incluso fueron expulsados de su internacional, ayudó a que en 2002 el partido Popular obtuviese un 42,3 % de apoyos, mientras el FPÖE se quedaba en el 10 %, y los socialisats en el 36,5 %. No obstante la coalición se reeditó, pero en el 2005, el carismático líder del FPÖE creó una nueva formación la Alianza para el Futuro de Austria (BZO). El FPOE tuvo que salir de sus cenizas, construir un nuevo líder y relanzar el partido. Mientras el país se reconducía de nuevo a través de una nueva reedición de la gran coalición. Heinz Christian Strache consiguió en el 2013 un 20,5 % del voto, recuperando el espacio perdido y asimilando a su Antigua escisión.

La formación de una gran coalición SPÖ-ÖVP, modelo alemán, dejando el papel de oposición al populista social FPÖE le supuso la mejor oportunidad de darse a conocer ante la sociedad austriaca. El éxito del nuevo FPÖE ha sido centrarse en el orgullo nacional austriaco, abandonando un pangermanismo cada vez más minoritario a nivel social. Su llamamiento al freno de la inmigración, la oposición a la entrada de Turquía en la Unión Europea y la reivindicación de una mayor política social, que ha cautivado a un sector joven que llegaba por primera vez a votar. Sus lemas como Arbeit statt Zuwanderung (Trabajo en vez de inmigración) han calado en un país que ha pasado a tener un 10 % de paro, desde una posición de pleno empleo. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, la obtención por el joven ingeniero Norbert Hofer de 1.499.971 votos, que le dieron la primera posición y un 35 % del apoyo social, fue una gran conmoción. El mapa de Austria se tiño de azul, color de su partido.

El perfil de su votante, es un hombre joven, menor de 30 años, (el 58 %) y de clase trabajadora (el 86 % han votado por el FPÖE). El mundo rural y de las pequeñas ciudades ha votado por él, representativas de un mundo más tradicional, de cultura católica. Natural de Burgeland, un estado rural, que en el pasado perteneció a Hungría, ha absorbido gran parte del voto católico. Norbert Hofer es un defensor a ultranza de la familia y especialmente de proporcionar ayuda a los discapacitados, donde forma parte de su voluntariado, tras un accidente que le imposibilitó temporalmente. En cuanto al vencedor, el futuro presidente Alexander Van der Bellen, es un volkdeutsche refugiado del Báltico, proveniente de la pleamar de al derrota nazi en la guerra mundial. Antiguo militante de izquierda, se recicló en verde, donde forma parte de su ejecutiva.

Es el hombre visible de la masonería dentro de la formación ecologista. Su triunfo se asienta en la ciudad cosmopolita de Viena, baluarte del socialismo, la agrupación del voto de los partidos del sistema SPÖ y ÖVP, y el voto exterior de los numerosos austriacos dependientes de las instituciones europeas. Las familias de alto nivel económico todavía brindan por el mantenimiento del sistema, mientras la sede de la asociación de discapacitados ven esfumarse a su gran esperanza.

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