Principal

Diario YA

 

 

Sobrecoge que hace 4 años Mª Dolores Cospedal desconociera el alcance moral de su actuación

La FIVE, Mª Dolores de Cospedal y su desprecio por la Iglesia Católica

Pablo Sagarra Renedo. En relación con el proceso de fecundación in vitro (FIVE) por el que ha nacido su hijo Ricardo, y ante una pregunta respecto de su condición de católica, María Dolores de Cospedal ha declarado recientemente en El Mundo lo siguiente: “No pensé que fuera haber ningún problema. Ni creí ni me planteé en ningún momento que fuera algo sancionable por la Iglesia ni sabía que no era una práctica muy admitida. Dicho esto, ahora que ya lo sé, lo hubiera hecho igual. Ha sido la mejor decisión de mi vida”.  
 
 Sobrecoge que hace 4 años Mª Dolores Cospedal desconociera el alcance moral de su actuación en virtud de la cual ha tenido un hijo, siendo soltera, mediante un proceso de Fecundación In Vitro heterólogo, que ha supuesto, entre otras cosas, la fecundación de su óvulo con un espermatozoide de un varón que no era su marido (que no tenía).

 Y sobrecoge porque Mª Dolores Cospedal era por aquel entonces abogada del Estado, una influyente política del Partido Popular y en la actualidad es su Secretaria General. Y aún resulta más desolador el que, según lo manifestado en el mismo artículo, ella se considera católica practicante y devota de la Virgen de los Llanos, Patrona de Albacete, su tierra natal. El que una persona de este perfil no sepa lo que es la Fecundación In Vitro invita a hacer un poco de autocrítica.

¿Qué se ha hecho por parte de la Iglesia, me considero incluido, para hacer ver a la sociedad y en particular a los propios católicos, la realidad de la FIVE?; la realidad físico-técnica de esta práctica y sus consecuencias morales. El resultado en Mª Dolores de Cospedal, una persona si no formada, si al menos informada, abruma. Con políticos de este calibre en el Partido Popular uno se explica la modificación de la Ley de Reproducción Asistida que se efectuó en tiempos de Aznar, año 2003, que ahondó en la inhumanidad de la Ley socialista aprobada en 1988, y que ha sido rematada con la Ley del año 2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida que ha sido la última vuelta de tuerca sobre esta materia. Con esta política legislativa se ha conseguido una de las violaciones del derecho a la vida de los seres humanos más siniestras y silenciosas de los últimos tiempos consiguiendo que éstos, en su estado embrional, sean tratados como objetos de experimentación, mutilados o destruidos. Mengele y sus experimentos en Auswitch es un mero aprendiz de brujo a la vista de esta Legislación asesina cuyo desarrollo práctico pasa oculto para el gran público .

Clamo desde aquí para que todos los católicos, y en especial la Jerarquía, siendo ésta es una de sus máximas responsabilidades, hablen sobre la FIVE, por muy delicado que sea el tema y muy doloroso el tratarlo. Desde hace más de 20 años contamos con la «Instrucción sobre el respeto de la vida humana naciente y de la dignidad de la procreación», la Donum vitae. Su claridad es meridiana ya que declara la licitud de todas las ayudas médicas que permitan a los esposos, desde el acto conyugal realizado como fruto del amor y abierto a la vida, superar la esterilidad y poder así concebir un hijo. Por el contrario, declara lo intrínsecamente malo de cualesquiera técnicas de procreación que, fuera o dentro del contexto matrimonial, no respeten la naturaleza propia del acto conyugal.

Los argumentos de la Instrucción Donum Vitae, llenos de humanidad y de sentido ético, están ahí para ser conocidos y aceptados por los católicos, y para ser difundidos a todos los hombres. El acto conyugal es unitivo y procreativo y si separan estas dos dimensiones, la procreación humana es más una producción que la consecuencia de un acto de amor visto en su marco correcto: el que permite la donación mutua de los esposos en el acto conyugal abierto a la vida. Sólo dentro del matrimonio, en su dinamismo natural, se colabora de manera ordenada y correcta en la transmisión de la vida. La esterilidad puede ser tratada en sus causas según el progreso de la ciencia médica pero siempre respetando la dignidad de la persona humana, la de los progenitores y la de sus hijos. La medicina debe salvaguardar esto siempre, siendo ilícitas las técnicas a base de experimentos que no respetan la dignidad de otros seres humanos, por muy pequeños que sean como los embriones. Una ciencia que permite la destrucción de miles de seres humanos inocentes, como ya se hace en los laboratorios que usan y destruyen embriones humanos es totalmente reprobable .

No juzgo a Mª Dolores Cospedal por lo que hizo hace 4 años. Pero si censuro sus opiniones actuales en las que manifiesta un empecinamiento digno de mejor causa en su actuación y lo que es peor, un desprecio absoluto por la enseñanza de la Iglesia sobre este asunto. Como católica es deleznable esa actitud de desprecio. Causa mayor tristeza por su condición de mujer con un cargo político tan influyente como el suyo en una organización política que todavía, en sus Estatutos, se dice inspirada en el humanismo cristiano. Ya sé que son muchos frentes a los que hay que atender y que la FIVE no encuentra espacio en el magisterio ordinario de los obispos españoles pero ya es hora de que se hable de ella. El confusionismo -ya vemos- es descomunal y las consecuencias que está produciendo en nuestra sociedad, a todos los niveles, son muy destructivas para la dignidad humana, la vida, la familia y el matrimonio.

Animo a todos los hombres de buena voluntad, a los laicos católicos y sobre todo a los pastores de la Iglesia Católica a lanzarse al ruedo y empezar a hablar con claridad sobre la siniestra realidad, profundamente inmoral e inhumana, de la FIVE.