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Diario YA

No podemos obviar que, con unos y con otros, tenemos el enemigo en casa

La otra crisis: Capitalismo comunista

Jesús Asensi Vendrel. Algunos se han echado a temblar ante la aparición triunfal de Pablo Iglesias y su criatura política llamada “Podemos”. Quizá sea por el temor a que bien pronto España caiga bajo un régimen comunista y se ponga punto y final a multitud de derechos individuales. Pues que se queden la mar de tranquilos esos temerosos, pues poco más puede hacer el comunismo por conmutar unos derechos que, tras años y años de capitalismo deshumanizado que nos desgobierna, desaparecieron sin dejar rastro.

Porque resulta que ambas ideologías, la comunista y la capitalista, han creado su propia deidad: Un supuesto “papá estado del bienestar” que está por encima del bien y del mal. Y así, unos, los comunistas, sacrificarán a “papa estado” los derechos de las personas individuales y les obligarán a comulgar con su laica religión en pos del bien común, de todo aquello que lleve la coletilla de “público”. Y así, otros, los capitalistas, sacrificarán a ese “estado del bienestar” cualquier derecho individual y nos obligarán a comulgar con su económica religión en pos de unos brotes verdes, de una recuperación económica endiosada.

Y así, a unos y otros, comunistas y capitalistas, siempre enarbolando la defensa y supremacía de su deidad, aprueban y dejan vigentes leyes que atentan directamente contra el ser humano y el sentido común. Ahí tenemos la ley del aborto, la del matrimonio homosexual, la ley de educación que deja a un lado a las áreas de humanidades, deja sin concierto económico a centros escolares de educación diferenciada o reduce a la mitad la plantilla de maestros de religión… A unos y a otros no les tiembla el pulso cuando se trata de defender lo suyo, pese a quien le pese o caiga quien caiga.

No podemos obviar que, con unos y con otros, tenemos el enemigo en casa y que nos va a tocar a nosotros, a cada uno, dar la cara y apechugar con lo que hay. ¿Cómo? Pues apoyando desde ya, sin miedo a perder ese “voto útil”, a otras formaciones políticas alternativas que no acaban de emerger por nuestra culpa, por ese miedo que nos domina a que venga a gobernarnos lo que ya llegó años ha. Ahí queda eso.

Etiquetas:comunismoPablo Iglesiasespaña