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Diario YA


 

La otra crisis: Impunidad abortista

Jesús Asensi Vendrell. Uno no sale de su asombro cuando contempla la incoherencia de algunos y la hipocresía de otros. Unos se niegan a tomar alimentos manipulados genéticamente y después aprueban ciegamente la fecundación “in vitro” y la selección de embriones. Otros se dejan la vida y la hacienda por salvar animales en peligro de extinción, denunciando a cazadores furtivos y dejando en libertad a bestias cautivas, aun a riesgo de poner en peligro sus vidas, y después critican con dureza al ministro Gallardón que desea modificar la actual ley del aborto. Esa ley que da carta blanca para poner punto y final a la vida del ser humano más indefenso que existe. 

            Uno no sale de su asombro al enterarse de la sentencia absolutoria que ha recibido Morín y su equipo de abortistas. Y todo, entre otras cosas, porque el juez de la Audiencia de Barcelona ha rechazado como prueba la grabación con cámara oculta que realizó una cadena de televisión danesa. Esta grabación demostraba que en la clínica de Morín se practicaban abortos a mujeres en avanzado estado de gestación, con bebés que ya serían viables fuera del seno materno.
 
            Esta sentencia absolutoria, y el lucrativo negocio de todas las clínicas abortistas, son la prueba clara de la necesidad urgente de derogar una ley del aborto que es inmoral y que debería avergonzar a toda persona de bien sin prejuicios religiosos. Porque la derogación del aborto no se fundamenta en la religión, sino en la misma naturaleza de las cosas y en un sentido común que brilla por su ausencia en muchas conciencias. Ahí queda eso.