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Diario YA

 

Elecciones 2015 ( I )

Las Autonomías y el Periodo de los Reinos Combatientes

Daniel Ponce Alegre. Teólogo y Antropólogo. Delegado en Levante de Diplomacia S.XXI. A un mes vista de las Elecciones Autonómicas y Municipales he decidido comenzar a escribir una serie de artículos y análisis de número indeterminado para abordar la cuestión concreta de estas Elecciones del año 2015 y la situación amplia, pero de fondo, del sentido de las instituciones a las que se vota: los ayuntamientos, municipios o corporaciones locales y las autonomías o estados autonómicos, " el Estado de las Autonomías ".
Como en tantas otras ocasiones en la actualidad, la historia contemporánea, moderna, medieval, e incluso la historia antigua, nos enseñan mucho y nos permite hacer prospectiva con el fin de evitar la repetición de errores y dar los pasos para lograr el Proyecto.
Y es en este periodo de la historia de los hombres al que me voy a circunscribir, y en concreto a la historia de los reinos que formaron con el paso de los siglos la actual China, con el fin de mostrar que ni el paso del tiempo ni la distancia son barrera infranqueable entre nosotros los hombres, y que las mismas instituciones o sistemas de autogobierno que nosotros consideramos genuinas ya existieron más de dos milenios atrás y en una región alejada de nosotros miles de kilómetros.  
Entre los años 400 y 360 a. C., las interminables disputas interestatales que se remontaban al Periodo de los Tres Augustos Chinos, c 3000 a. C., fueron reestructurando las relaciones entre estados para conformar una nueva jerarquía social.
En el año 361 a. C., los estados más poderosos de la llanura conformaban un eje tripartito, de este a oeste: Qi, Wei y Qin.
El gran Estado de Chu, situado al sur, estaba temporalmente ocupado con los dos Estados de Wu y Yueh, que intentaban ahora separarse.
El Estado de Qi era ahora el más próspero de todos: contaba con un número inusual de duques muy competentes que recolectaban impuestos de forma metódica, a la vez que consiguieron establecer un monopolio de la sal.
El Estado de Wei aventajaba al resto en el plano militar.
Qin, situado en el extremo oeste, poseía una gran cantidad de territorio, pero era un estado apartado del centro de poder, rodeado por altas y extensas planicies que lo separaban de los estados más antiguos de China ( uso la palabra China para denominar estos estados o reinos pues aunque China no existía como hoy la entendemos, sí que el territorio ocupado por ellos corresponde muy aproximadamente al de la actual China ), que lo consideraban un Estado improductivo e inculto. " Los señores feudales de los Estados Centrales trataban al Estado de Qin igual que a los pueblos Yi o Ti sin civilizar ", comenta el historiador chino Sima Qian en sus Anales, documento interesantísimo.  
Todo cambió en el año 361 a. C., cuando un noble llamado Shang Yang llegó a la corte del señor de Qin como consultor para ayudar a convertir a Qin en un gran Estado mediante la atracción de los mejores nobles, capacitados, conocedores de la antigua filosofía, la historia, las artes y hábiles en el comercio y la administración de los bienes y de la propiedad.
Una vez instaurados los sistemas de control legislativos y gubernamentales, se inició un proceso de simplificación y recentralización del Estado de Qin, eliminando puestos administrativos, y estructuras gubernativas y de recolección intermedias que se habían creado con el paso del tiempo por los " señores y duques ".
Esto hizo que el estado de Qin adquiriese notoriedad y progreso y destacase por encima de los otros estados que perdieron poder, recursos, prestigio y su razón de ser.
La desaparición de estos estados o reinos no supuso la pobreza o la carencia de recursos de las personas que formaban esos estados pues, al igual que se había hecho con el estado de Qin previamente, se inició un proceso mayor de eliminación de estructuras intermedias, manteniendo las estructuras próximas al cargo de " señores competentes y honorables " y las estructuras centrales del Estado en la capital de Qin, Hsiao.
Esta supresión de los " estados " produjo tal prosperidad en toda China que la fama llegó " a las tierras de occidente ", y China tuvo la necesidad de exportar sus productos para el comercio como eran fundamentalmente las especias y la seda, siendo el inicio del Proyecto de la Gran Ruta de la Seda que unió comercial y culturalmente toda Eurasia, convirtiéndose en Eje Vertebrador y Ruta de comerciantes y misioneros; en el próximo artículo hablaré, Dios mediante, de la importancia de esta Ruta.
Como conclusión, y tal y como dije al principio, la historia nos enseña mucho, pues " no hay nada nuevo bajo el sol " y el seguir el ejemplo de estos ilustres chinos que mediante la meritocracia, el honor y una conducta moral alcanzaron la paz y la prosperidad que sentó las bases de una prosperidad y grandeza mayores, nos llevará a salir del hoyo y agujero sin salida en el que nos encontramos en España con los " estados autonómicos " que lastran, traban y crean discordias entre todos los españoles que somos el objetivo de la acción política y no el mantenimiento de unas estructuras de " señores y duques " surgidos de los partidos políticos, sindicatos, universidades con personal endogámico mediocre o " think tanks ".
Por este motivo considero imprescindible la supresión de las Autonomías y de las Diputaciones innecesarias, conservando los ayuntamientos, como estructura cercana al ciudadano, y el Estado Central que conforma el conjunto de España dentro de la realidad mayor y común que es el continente euroasiático, que la China del S. IV a. C. interconectó, también gracias a otros países y sus centros económico-culturales, y que nosotros en la actualidad recordamos con el Proyecto Turístico Ruta de la Seda 2016.  
Por supuesto, todo este progreso en China fue temporal pues el ser humano no está hecho para gobernarse así mismo ni a su prójimo, y la mediocridad y corrupción tornó al Gobierno, como también lo ha demostrado la historia durante ya seis milenios y que toda la tradición religiosa judeocristiana espera que sea remediado tras la Vuelta del Mesías, mediante el Reino de Dios, Jahvé, " así en la tierra como en el cielo ", para siempre y rompiendo el ciclo de corrupción de la vida y del gobierno.

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