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Diario YA


 

¿Obiol y P. Iglesias asistiendo a la conferencia, pro-referéndum, de Puigdemont en Madrid?

Obispos separatistas, la mordaza de Podemos y PP en Babia

Miguel Massanet Bosch. Una vez más, señores, tendremos que meternos los dedos en los ojos para que no se nos salgan de las órbitas de puro asombro, ante los nuevos acontecimientos que cada día se vienen produciendo, a cual más extraordinario, imprevisto y descorazonador, que van sucediéndose en este inacabable, cansino, desagradable e incomprensiblemente permitido, por el Estado español, serial de la rebelión de los catalanes independentistas en contra del resto de España, de los españoles y de su pertenencia a la nación española. Uno se preguntaría si todos estos empecinados separatistas, estos aislacionistas indocumentados y estos infelices, si señores, infelices miembros de este partido sucesor de CDC, actualmente conocido como PDEcat, que todavía siguen convencidos de que, si en Cataluña, en la utópica posibilidad de que lograra su independencia, los partidos de las izquierdas, incluida (con toda posibilidad ERC), les iban a permitir aplicar las políticas de derechas propias de los sucesores de Pujol o si, por el contrario, se iban a hacer con el poder para instaurar un régimen filo comunista dirigido, con toda probabilidad, por los señores de Podemos; ya fuera en la persona de Colau, o en la del señor Junqueras o, acaso de un gobierno de coalición en el que CUP, Colau, ICyV y la CUP, se coaligaran para repartirse, entre sí, las distintas consejerías de la Generalitat.

Pero esto ya no es nuevo. Lo que sí lo es, aunque no nos extrañe que haya sucedido, es que la conferencia de obispos catalanes, reunidos esta semana en la Conferencia Episcopal Tarraconense, en el monasterio de Loreto, han dado una muestra más de lo difícil que resulta el que, el clero, deje de intervenir y entrometerse en cuestiones políticas. Ya hace unos días el abad de Montserrat insinuó que SS. el Papa vería con buenos ojos una Cataluña independiente; y no sabemos si esto sería cierto, pero tenemos nuestras dudas al respeto que se acrecientan si uno lee un interesante artículo de la profesora y licenciada en matemáticas, Alicia Delibes, titulado “Neocomunismo cristiano: la extraña renuncia del papa Benedicto” en el que hace una interesante distinción entre lo que las izquierdas han calificado de “cristianos malos” que serían los de la línea conservadora del papa emérito Benedicto y, los “cristianos buenos”, los del actual papa Francisco de ideas muy avanzadas proclives a la teología de la Liberación, la lejana rebelión de los campesinos alemanes, capitaneada por Thomas Müntzer y a un concepto más izquierdista de lo que ha de defender la Iglesia, muy cercano a lo que entienden que debe ser, los comunistas, la moderna concepción de la sociedad.

En efecto los obispos catalanes han emitido un comunicado, muy en la línea del pensamiento del anterior arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach (de conocidas simpatías por el nacionalismo catalán), en el que se sostiene que “conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán para que sea estimada y valorada su singularidad nacional, especialmente su lengua propia y su cultura” ¡cómo si alguien les impidiera hablar, escribir y enseñar en su propio idioma! Acto seguido recomiendan: “el camino del diálogo y el entendimiento entre todas las partes interesadas a fin de lograr soluciones justas y estables, que fomente la solidaridad y la fraternidad” ¡curiosa manera de predicar la solidaridad y la fraternidad, favoreciendo la separación de Cataluña, la parte rica de España, y dejando de contribuir a la mejora de las comunidades menos favorecidas del Estado! Uno, al ver estos comunicados, no puede dejar de pensar que, en su redacción o, al menos, en su inspiración ha contribuido de una manera determinante el señor Puigdemont, dado que en ellos está explicitada de una manera inequívoca la doctrina independentista sostenida por los catalanes separatistas. Finalmente, añaden una coletilla que tanto vale para los españoles en general como para los catalanes, cuando hacen referencia a una de las lacras que, tanto en Cataluña como en el resto de la nación han venido constituyendo una de las preocupaciones más grandes que están impacientado a la ciudadanía española: la corrupción. Como dice un articulista, no parece que se hayan sentido preocupados por el sacrílego beso lésbico de dos mujeres delante de la Virgen de Montserrat o del cartel sacrílego de la CUP en Tarragona, temas que sí les compete a ellos denunciar y condenar.

El obispo Novell de Solsona publicó, en el último 11 de septiembre, una llamada instando a los católicos a participar en la “redacción de una constitución catalana”, olvidándose de que está en una nación que ya dispone, desde 1978, de su propia Constitución y que su petición no es más que una nueva injerencia en las competencias del Estado y, por consiguiente, una forma, como ciudadano, de no acatar las leyes del Estado. Aparte de hacer discriminación entre feligreses independentistas (tomando parte por ellos), estos obispos se olvidan de que también tienen feligreses que se sienten españoles y abominan del separatismo, que también tienen derecho a que sus “pastores” se mantengan neutrales en un tema tan delicado como es este del que tratamos. Y hete aquí una de las nuevas incursiones de Podemos en territorio de las libertades que deja clara cuál sería su posición, evidentemente totalitaria, si llegaran algún día a gobernar el país. Han presentado, en el Congreso, una proposición de ley “contra la discriminación sexual” que eleva a nivel nacional normas que algunas comunidades han implantado y que, evidentemente, se pueden considerar muy preocupantes y lesivas, por cuanto atentan contra la libertad de expresión y de manifestación.

Lo malo es que, algunas de estas limitaciones las ha aplicado, la señora Cifuentes del PP, en la comunidad madrileña; que suponen severas restricciones a la libertad de expresión, a las que se aplican sanciones extraordinariamente severas. Se habla, en la propuesta de ley, de considerar como infracción grave el difundir por Internet o en las redes cualquier tipo de expresiones, imágenes o que sean ofensivas o vejatorias por razón de orientación sexual, identidad, o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, t5ransgénero e intersexuales; pretendiendo elevar a nivel nacional las normas aplicadas por algunas comunidades autónomas. Verán ustedes, si yo puedo hablar en contra de la monarquía con plena libertad, si los catalanes pueden escribir opinando sobre su deseo de conseguir más autonomía o de la misma independencia de su país, sin ser sancionados; si los comunistas pueden insultar, denigrar, cometer actos sacrílegos para los cristianos en sus propios templos y los jueces no ven delito, ¿cómo es posible que se me prohíba, bajo amenazas de severas sanciones, que yo pueda opinar respecto a la homosexualidad equiparada a la heterosexualidad, considerándola algo antinatural?, ¿tenemos o no libertad de expresarnos según sean nuestras ideas o, nada más podemos hacerlo cuando hablamos a favor de las ideas libertarias de las izquierdas, de aquellos que han impuesto en esta nación unas ideas tales que, lo que antes eran considerados delitos ahora están protegidos por las leyes?

¿Qué ha pasado con el adulterio? ¿Qué ha pasado con los derechos de los padres de corregir a sus hijos y de echarlos de la casa cuando se insubordinaban? ¿Ha mejorado desde que existen estas leyes nuestra juventud o se ha convertido en mucho más insumisos, rebeldes y, en ocasiones agresivos? Antes el aborto estaba penado. Vinieron los socialistas y, en virtud de una Ley de la señora Aído, se legalizó y se ha convertido en un derecho de toda mujer que, prácticamente puede abortar cuando le dé la gana y en un negocio para las clínicas abortivas que, de ser cerradas y sancionadas severamente, ahora se ven en la libertad de asesinar a más de 100.000 fetos anuales; de tal modo que vienen mujeres preñadas desde el extranjero para que se les practiquen aquí, donde se les ponen menos pegas, los abortos que se les niegan en sus propios países. Si unos partidos políticos pueden cambiar el sentido de las leyes, simplemente logrando una mayoría, que pueden perder en las siguientes elecciones, ¿esto quiere decir que aquellos hechos que ahora no están sancionados sean ahora legítimos y antes no lo fueran? Si entrara un partido nuevo (el PP ya se ve que no está por la labor) que, apelando a la constitución física de hombres y mujeres, que observando sus órganos reproductores y viendo el encaje entre hombres y mujeres y su función reproductora para preservar la humanidad, decidiera que la homosexualidad no debiera ser permitida y cambiara la actual ley

¿querría decir que éticamente o moralmente o, simplemente, desde el sentido común, sería menos legal la ley que se promulgase, por mayoría, que la vigente en la actualidad? Permítanme que lo ponga en duda. Es evidente que estos señores de Podemos, tan “libertarios” tan opuestos a las leyes y tan partidarios, al menos de puertas para fuera, de las libertades individuales; en la realidad resultan ser, y esto es de dominio público, los más totalitarios, los más intervencionistas, los más severos en los castigos, los más intransigentes, los que pretenden orientar la vida de cada ciudadano y los que, lo único que son capaces de garantizar a sus seguidores, es la pobreza, la falta de libertad, el adocenamiento, la coartación de la iniciativa privada, la opresión y, como nos viene demostrando su vudú jefe, el señor Maduro de Venezuela, aparte de ser un grosero, un mal educado, un patán, es un ejemplo de dictador y un sujeto incapaz de darle a su pueblo más que detenciones, crímenes, falta de democracia, corrupción y miseria, sí señores, mucha miseria y dolor y ¿saben lo peor?, estos comunistas bolivarianos que tenemos aquí, lo saben perfectamente aunque no lo quieran reconocer.

 O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, venimos observando que, aquellos que no consiguieron los votos necesarios para gobernar la nación, los que fueron derrotados en las urnas, debido a la sinrazón de determinados partidos políticos, como es el caso de Ciudadanos, que se dedican a un peligroso juego de amagar y esconder, buscando por encima de todo conseguir mejorar sus situación política o los mismos socialistas, arrastrados por un nuevo Stalin, representado por la persona de este Pedro Sánchez que ha sabido ir transmitiendo a sus seguidores este odio que parece tener acumulado dentro de su interior que, en combinación con un ego sobrado y mucha ambición personal, está dispuesto a dividir a su partido a causa de su obsesión por acabar con el PP; están dando paso a que, como sucede en Madrid y Barcelona, unas minorías sean capaces de implantar pequeños Kominform, como ocurre entre Colau y Carmene, mediante los cuales ponen en marcha sus pequeñas conspiraciones, o como ocurre con Puigmemont y la alcaldesa madrileña, que va a permitir y cede un local para que, éste último, pueda dar una conferencia defendiendo el referéndum catalán para decidir si quieren la independencia o no; aun sabiendo que el TC lo ha declarado inconstitucional. Y una última cuestión: ¿Qué hace Rajoy enviando a Obiol a dicha conferencia? ¡Inaudito!

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