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Diario YA

Ocho claves para dar con un buen abogado

Por norma general, todo ciudadano necesita en algún momento de su vida contratar los servicios de un abogado. Ahora bien, se trata de una necesidad que no es aconsejable materializar de cualquier manera, ya que los riesgos derivados de una mala decisión pueden acarrear problemas mayores. Teniendo esto en cuenta es importante conocer algunas claves para elegir bien al abogado que sepa llevar de manera eficaz nuestros requerimientos como cliente. A continuación, mostramos algunos consejos indispensables.

1. Si puedes evitar la cercanía, mejor

La contratación de un abogado competente debe estar supeditada a la capacidad del mismo en la materia y su profesionalidad, por lo que recurrir a un amigo o conocido no debe ser nunca la primera de tus condiciones. Se debe anteponer el buen hacer a la cercanía, así evitarás riesgos innecesarios, ya que la amistad no garantiza la victoria en los juicios.

2. Explora el mercado de la abogacía

Antes de tomar una decisión a la hora de contratar a un abogado, es muy importante tomar contacto con diferentes profesionales a fin de comparar las soluciones que ofrecen cada uno de ellos ante el mismo caso. Ampliar este horizonte te dará una visión más concreta del asunto y te permitirá elegir aquellos servicios que mejor se adapten a tus necesidades. La precipitación no es buena herramienta en situaciones así.

3. Ojo con la primera sesión gratuita

Un buen profesional de la abogacía te cobrará siempre por la primera consulta, ya que en ella también invierte tiempo y trabajo, además de desplegar los conocimientos previamente adquiridos que, de igual modo, tampoco fueron gratuitos. Por todo ello, suele ser extraño que un abogado no cobre en la primera consulta, a no ser que quiera ocultar falta de experiencia o poco éxito entre la clientela. Ante una situación así, lo mejor es mantener una actitud de desconfianza.

4. Las primeras impresiones no son determinantes

A menudo, juzgamos a la gente por su apariencia, y esto es algo que, además de ser injusto, generalmente carece de fundamento. Si de llevar a cabo la contratación de un abogado se trata, hay que tener en cuenta que un juez basará su sentencia en los argumentos jurídicos, y no en la estética de nuestro defensor. Es aconsejable valorar más el conocimiento que la indumentaria, ya que ahí es donde se encuentra realmente lo que necesitamos como cliente.

5. Cuestión de presupuestos

Loa abogados profesionales no tienen inconveniente en mostrar sus honorarios, por lo que no dudes en pedir un presupuesto antes de contratar sus servicios. Esta decisión te ahorrará malentendidos económicos de última hora, así que siempre es aconsejable saber de antemano cuál es el precio que nos va a costar una contratación de este tipo.

6. Abogados que no cobran

Otro de los aspectos a conocer en este proceso es el hecho de que todos los abogados cobran por ejercer su trabajo, y es que los servicios que ofrecen suponen una importante inversión de tiempo y dinero. Desconfía de aquellos que prometan gratuidad, algo ocultan.

7. El turno de oficio no siempre es gratis

Debes tener en cuenta que los abogados que designa el turno de oficio no tienen por qué ser necesariamente gratis, ya que puede darse el caso de que no cumplas con los requisitos que exige la Justicia para que esto sea así. En tales circunstancias, el turno de oficio te hará llegar la factura correspondiente. El consejo está claro, no siempre es conveniente recurrir al turno de oficio, pudiendo elegir otro abogado de nuestra elección.

8. Abogados baratos

Recurrir a un abogado barato puede terminar saliendo más caro. Sus honorarios tal vez estén basado en su poca experiencia o en su falta de pericia, por lo que a veces resulta arriesgado contratar un abogado con tarifas reducidas. Lo que en un primer momento puede suponer un ahorro de dinero, tal vez se convierta en un gasto mayor si perdemos el juicio.

En definitiva, se trata de llevar a cabo un análisis previo de las opciones que se nos plantean a la hora de contar con los servicios de un abogado, ya que de ello va a depender el buen rumbo de los acontecimientos.