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Diario YA


 

la confrontación entre población local y africanos era inevitable

Rosarno: el fracaso de la multiculturalidad

 (NOVOpress) – El pasado 8 de Enero la chispa saltó en la localidad calabresa de Rosarno cuando cerca de dos millares de inmigrantes africanos arrasaron el municipio, propiedades, mobiliario y llevaron al hospital a una veintena de policías heridos de gravedad.

El pretexto para tamaña cólera anti-local fue la demolición de una de las fábricas abandonadas que durante 20 años ha sido utilizada por ilegales africanos durante la recogida de la mandarina.

Tres fueron los días que duró la revuelta de los inmigrantes donde se vivieron auténticos episodios de violencia y confrontación entre la furiosa masa de inmigrantes y la población local que defendía la paz y la tranquilidad de su municipio frente a quienes han dado acogida.

Lo cierto es que la confrontación entre población local y africanos era inevitable en una región con grandes cantidades de población inmigrante y una alta tasa de paro de la población local, todo ello aderezado con altas dosis de inseguridad y delincuencia.

A pesar de esta situación, la insolidaridad inmigrante llega hasta tal punto que diversos sindicatos y organizaciones amigas del melting-pot están pensando en convocar una huelga general de inmigrantes en Italia para el próximo 1 de Marzo coincidiendo además con los comicios regionales.
 
El Ministro del Interior, Roberto Maroni, de la Lega Nord, ha sacado a los inmigrantes de Rosarno y los ha dirigido hacia Crotone y Bari, por lo que el problema sólo se ha trasladado de lugar. A pesar de ello, Roberto Maroni  ha señalado como principal causa de la violencia en Italia la inmigración clandestina debido a la “excesiva tolerancia”.
 
A pesar de su militancia “norteña” muchos calabreses han aplaudido la férrea intervención de Roberto Maroni, pues eran los que principalmente sufrían el choque étnico inherente a la multiculturalidad y al voraz sistema de libre mercado que causa estos movimientos migratorios, propiciando una nueva forma de esclavitud para los inmigrantes y una indubitada inestabilidad en las zonas receptoras de los mismos.