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Diario YA

Un gobierno sincero inmerecido

Ya lo dijo Guerra: "A España no la va a conocer ni la madre que la parió"

Jesús Asensi Vendrell. Algunos, y parece que no pocos, han olvidado aquellas palabras dichas por Alfonso Guerra cuando los socialistas llegaron al poder hace ya muchos años.
            Sí, me refiero a esa frase que en su día nos hizo gracia a todos y que ahora, cada vez más, se está haciendo realidad. Porque "a España no la va a conocer ni la madre que la parió", aunque algunos se nieguen a reconocerlo y miren hacia otro lado.
            Porque no se trata de una simple cortina de humo para que los españoles no pensemos en la acuciante crisis económica. Esa función se la podríamos aplicar al éxito del secuestro del Alakrana o al triunfo del Barça en su enfrentamiento con el Madrid, pero no a una serie de atropellos sistemáticos y premeditados que están minando los cimientos de la familia, célula vital de toda sociedad que se precie, y la libertad religiosa, elemento imprescindible para no caer en la tentación de la tiranía gubernamental.
            Porque va a resultar que este Gobierno peca de sinceridad y que por eso sacó adelante la ley de matrimonios homosexuales, la del divorcio exprés, la de memoria histórica, la asignatura moralizante "Educación para la ciudadanía", la reforma del aborto y ahora, que no va a serlo último si alguien no lo impide, esa iniciativa de retirar los símbolos religiosos en el ámbito educativo sin importar la titularidad pública o privada de los centros.
            Porque ya va siendo hora de abrir los ojos, de caer en la cuenta de la verdadera intención de este Gobierno sectario y de ser consecuentes con nuestro voto en las próximas elecciones generales. Ya está bien de actuar con una ingenuidad que roza la irresponsabilidad democrática y con esa etiqueta pública de católico que causa vergüenza ajena. Que se note la educación y la tradición cristiana que se vive en nuestra familia para actuar con la valentía de sentirse hijo de Dios, pues antes que el partido está la honra y la