
Manuel Parra Celaya. La pasada semana intentaba definir el patriotismo y me quejaba de las carencias que presentamos los españoles con respecto a él. En todo caso, quedó claro que patriotismo no es nacionalismo; ningún tipo de nacionalismo, se entiende. Y lo que sí se extiende por la piel de toro es, precisamente, este nacionalismo, especialmente el llamado “identitario” o localista, que imposibilita el surgimiento de un patriotismo común español, amplio y generoso.
Manuel Parra Celaya. Solamente a título de ejemplo… ¿Han intentado ustedes encontrar en personas o medios que tienen a gala ser “políticamente correctos” alguna alabanza a la labor arriesgada y altruista de los misioneros católicos en su cuidado de los enfermos del ébola, incluso tras la muerte del padre Pajares?
Manuel Parra Celaya. En ocasiones, cuando me pongo a pensar en términos no de política sino de metapolítica, me asalta una sospecha fundamental: ¿avanzamos con esa imparable aceleración histórica de ritmo vertiginoso o es una pura sensación y realmente damos vueltas sobre nosotros mismos, partiendo y retornando a un único punto?
Manuel Parra Celaya. Temo que hoy voy a defraudar a los lectores habituales de mis líneas semanales, porque no trataré en ellas del fraude tributario de Jordi Pujol, y ello por dos motivos: el primero es que nunca me ha gustado hozar en la porquería; el segundo, porque estoy seguro de que la noticia no va a servir para convencer a ningún forofo del “derecho a decidir” y cosas así; ya tienen preparada, de antemano, como si fuera un amuleto, la respuesta: “Por lo menos son ladrones de aquí…”
Manuel Parra Celaya. El éxito de “Podemos” en las elecciones europeas ha alborozado a un sector de la izquierda, excepto al PSOE, que suele llamar a “su” Pablo Iglesias “el bueno”, con notoria intención, y que coincide con sus adversarios del PP en el susto por si se acaba el “turno” bipartidista en esta Segunda Restauración –y las consiguientes cacicadas- del mismo modo que terminó en la Primera. Al resto de los españoles –y a muchísimos europeos- no les ha alborozado nada, pero sí les ha sorprendido el auge de este nuevo populismo.