
Fidel García. En un encuentro con los directivos de ITA Airways, el Papa León ha proclamado un NO A LA GUERRA, porque “los aviones deben ser portadores de paz, la muerte no debe venir del cielo". En su discurso el Pontífice analizó el panorama internacional y denunció los bombardeos aéreos, que tras el siglo XX deberían haber sido prohibidos para siempre, pero siguen existiendo. El No a la guerra del Papa no es un slogan político, para ganar votos, sino una denuncia que siempre han hecho los papas porque las guerras, como decía el Papa Francisco, nada solucionan y lo empeoran todo.
Los cielos para el Papa León deberían ser puentes de diálogo, encuentro, nunca de guerra. Así afirmó, porque cuando se mira al cielo nadie debería temer amenazas de muerte y destrucción. El Papa al reflexionar sobre el ambiente terrorífico y bélico que se vive no sólo en Oriente Medio, sino también en la Guerra que Rusia mantiene en Ucrania, está marcado por los misiles y ataques de Oriente Medio, sugiere todo lo contrario: el cielo es el centro de la guerra, no el lugar para la paz. En el encuentro sostenido con el personal y directivos de la ITA Airways, la compañía italiana en la que viajará a España, ha pronunciado su No a la guerra que no es un slogan político, sino un lamento de profunda tristeza; porque hacer del no a unas guerras y un sí a otras es un puro oportunismo político.
Para el Papa León como para todos los papas los bombardeos aéreos deberían haberse prohibido para siempre. En cambio, como se está viendo en las guerras actuales, siguen existiendo cada vez más sofisticados y más desastrosos debido al gran desarrollo tecnológico y letal, al servicio de la guerra. Para el Papa León esto no es progreso, sino un terrible retroceso. Los viajes papales siempre desde 1964 que los inició Pabo VI en su histórica peregrinación a Tierra Santa, cuna del cristianismo y continuada por todos los papas desde San Pablo II, el papa más viajeros con 104 viajes, Benedicto XVI con 24 viajes internacionales y Francisco con 47 viajes a 66 países, siempre han sido uno de los símbolos más elocuentes de los Papas para proclamar EL SÍ A LA PAZ Y NO A LA GUERRA ni en los cielos ni en la tierra a los hombres de buena voluntad, como fue el mensaje de los ángeles a los pastores de Belén en la NOCHEBUENA.