
Miguel Massanet Bosch. Puede que sea sólo un espejismo o que ya empiece a sentir los peligrosos y desesperanzadores síntomas de una senilidad que me impida comprender lo que sucede en nuestro país, pero debo confesarles que, en ocasiones, cuesta poder asimilar ciertos acontecimientos que, si uno busca encontrarles una explicación, por mucho que quiera darle vueltas y buscarles las causas que los justifiquen, resulta tarea imposible.
Miguel Massanet Bosch. El flamante nuevo secretario general del partido socialista, señor Pedro Sánchez, ha sabido utilizar bien el trampolín que le ha brindado el Congreso de su partido, para lanzar su particular campaña de propaganda en la que ¡cómo no! no han faltado los apoyos “incondicionales” de muchos de sus compañeros del grupo político al que pertenece, que no han querido ahorrarle beneplácitos ni alabanzas; como ha sido el caso del cesante señor Rubalcaba
Manuel Parra Celaya. Temo que hoy voy a defraudar a los lectores habituales de mis líneas semanales, porque no trataré en ellas del fraude tributario de Jordi Pujol, y ello por dos motivos: el primero es que nunca me ha gustado hozar en la porquería; el segundo, porque estoy seguro de que la noticia no va a servir para convencer a ningún forofo del “derecho a decidir” y cosas así; ya tienen preparada, de antemano, como si fuera un amuleto, la respuesta: “Por lo menos son ladrones de aquí…”
Francisco Torres García. Aunque a algunos nos parezca algo superfluo lo cierto es que al final la moda es la que impone sus criterios y los gurús de todo partido que se precie, los gabinetes demoscópicos, están siempre prestos a encaramarse sobre los tacones de las nuevas tendencias, pero asumiendo que las modas se crean y no surgen como expresión de una necesidad social, son un elemento más del proceso de alienación que nos sujeta. Es en este juego donde debemos buscar las claves del peinado, la sonrisa y el look del nuevo Secretario General del PSOE, el buscador Pedro Sánchez.