
Jesús Asensi Vendrell. Uno no entiende la mojigatería, más bien tibia desidia de este Gobierno, que tanto prometió durante la anterior campaña electoral y tan poco está haciendo ahora.
Francisco Rodríguez Barragán. Las calles se adornan de luces y los comercios anuncian sus dulces y golosinas navideñas. Para los cristianos llega el tiempo de adviento, tiempo de espera, pero ¿qué esperamos? ¿El nacimiento de Jesús en Belén? No tiene sentido esperar algo que ya ocurrió en el pasado y que sigue ocurriendo cada día cuando se hace presente en la Eucaristía. Otros esperan simplemente unos días de vacaciones, de reuniones familiares, de cena y cotillón, con pretexto navideño pero sin ningún contenido religioso.
“A vosotros (políticos) os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro, para que seáis en nuestra República nuestros jefes y vuestros reyes”
Platón. Filósofo griego.
César Valdeolmillos Alonso. ¡Esto es lo que nos han traído ustedes señores políticos! Y ya estamos agotados, hastiados, desencantados. Ustedes, señores políticos, que la mayoría son unos trepas ignorantes y oportunistas, que por supuesto desconocen el significado de la ética y la moral, han hundido este gran país al que llamamos España; nos han robado la ilusión que necesitamos para vivir.
“Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde”. José Ortega y Gasset
Miguel Massanet Bosch. Muchos a veces nos preguntamos si, esta España en la que vivimos, tuvo alguna vez quien la gobernara con sensatez, a la vez que reflexionamos sobre si, los españoles, somos un pueblo gobernable por medio del sistema que se utiliza en la mayoría de países, por ser considerado el menos malo de todos: la democracia o, si sólo somos capaces de progresar y mantener la paz cuando se nos ata corto y se nos muestra la estaca.
Javier Paredes. Dos meses después de ser elegido Papa, san Pío X publicó su primera encíclica E supremi (4-X-1903) en la que hacía un diagnóstico de la situación de entonces. Un siglo después sus palabras siguen siendo actuales: “Nuestro mundo sufre un mal: la lejanía de Dios. Los hombres se han alejado de Dios, han prescindido de Él en el ordenamiento político y social.
Hoy, nuestro colaborador Javier Paredes, nos manda su protagonista centrado en el testamento y últimas voluntades de un católico. Nos sirve para reflexionar cómo sería el testamento de, por ejemplo, el rey Juan Carlos o José María Aznar.
Javier Paredes. Hoy es un nuevo aniversario de la muerte de Franco. Por este motivo reproducimos el texto del testamento del anterior jefe del Estado y que cada uno lo juzgue como estime oportuno:
José María García de Tuñón Aza. Dias pasados la gran mayoría de los medios de comunicación españoles han estado alborotados a causa de que la izquierda ha vuelto a resucitar el viejo fantasma del traslado de los restos de Franco que están donde están porque así lo ordenó el rey de España. La izquierda tampoco quiere desaprovechar la ocasión de citar a José Antonio Primo de Rivera y para ello dicen que lo cambien de lugar.
Javier Paredes. ¿Se habla poco o mucho del Juicio Final en nuestros templos? Responda cada lector: ¿Cuántas veces ha oído usted hablar de este asunto en las predicaciones dominicales en los últimos diez o veinte años? Para compensar tanto silencio, tanto esconder la cabeza debajo del ala, diremos que hoy el protagonista del día es el Juicio Final, porque el 18 de noviembre de 1541 Miguel Ángel finalizó esta pintura de la Capilla Sixtina. Demos la palabra a Benedicto XVI para que sea él quien hable del Juicio Final.
Miguel Massanet Bosch. Ya han sido numerosas las ocasiones en las que nos hemos referido a esta propensión de alguna parte de la ciudadanía, la mayor de las veces de tendencias izquierdistas, a juzgar los hechos por su cuenta mucho antes de que los tribunales de Justicia hayan emitido su veredicto final.
Francisco Rodríguez Barragán. Las imágenes del desastre causado por el tifón de Filipinas nos sobrecogen. La destrucción de pueblos, el sufrimiento y la muerte de tantas personas, al mismo tiempo que nos dispone a la ayuda solidaria, nos plantea profundos interrogantes: ¿Por qué pasan estas cosas? ¿Cómo permite Dios que ocurran?