
“Para manipular eficazmente a la gente, es necesario hacer creer a todos que nadie les manipula”. John Kenneth Galbraith (1908-2006)
Miguel Massanet Bosch. No podemos entender como, a estas alturas, en unos momentos en los que España hace aguas por los cuatro costados, cuando no se vislumbra el fin de la tasa del desempleo y los auspicios que, desde fuera, se nos hacen prolongan la duración de nuestra crisis hasta el año 2017
José Morales Martín. Tengo la sensación que aunque el PSOE gobernase, no pediría la denuncia de los Acuerdos Iglesia-Estado. Es un fantasma que agita de vez en cuando, sobre todo cuando lo tiene mal en las encuestas y busca a la izquierda el voto más radical.
Pedro J. Piqueras Ibáñez. En la declaración como imputado en una trama para amañar las adjudicaciones de estaciones de ITV, el diputado nacionalista (CDC) Oriol Pujol, ha dicho que sólo le movía “el interés general de Cataluña” eran “motivos políticos”.
El portavoz del Partido Popular ha sido claro y explícito: Aquí manda la doctrina del Constitucional. Pero ha utilizado un término peligroso para su tésis. La palabra doctrina, ya que en España tiene que seguir habiendo un porcentaje de la población cuyo voto esté determinado no para votar a un partido que siga la doctrina del Constitucional, sino la doctrina de la Iglesia.
Fernando José Vaquero Oroquieta. Se ha producido una noticia que, afectando a nuestros vecinos galos, está no poco relacionada con tantas otras que -a diario- nos machacan desde los medios de comunicación y que, en su conjunto, ha destapado la profunda crisis moral que sufre nuestra nación: nos referimos a los diversos escándalos relacionados, de una u otra manera, al fenómeno de la corrupción político-financiera.
Coronel Francisco Alamán Castro. Leo en un lamentable periódico asturiano, La Nueva España, un antiguo artículo sobre las penas y alegrías de las dos repúblicas que gozamos los españoles. Se queja de que solo se insiste en sus errores y en sus fracasos. Efectivamente tiene razón, pero es que las dos solo tuvieron enormes errores e inmensos fracasos, y no recuerdo ningún enorme éxito. La República que añora el diario, aquella de la constitución sectaria, la de que “España deje de ser una nación católica”, la de “triturar al Ejercito”, la de “una revolución agraria más para perjudicar a la nobleza que para beneficiar al campesino”, todas frases de Azaña. Traería a España las mismas consecuencias.
Miguel Massanet Bosch. Se debería tener en cuenta que, Catalunya, no podría entrar en Europa puesto que, su legislación no lo permite, lo que comportaría la imposibilidad de obtener ayudas de Europa. La financiación, emitiendo deuda pública, sería problemática a causa de que, los bancos catalanes y la propia deuda de la comunidad catalana están valorados por las entidades de rating como “deuda basura”, lo que dificultaría colocarla en las bolsas internacionales y, aún más, si no tuviera el aval del reino de España.
Manuel Parra Celaya. Todos conservamos en nuestro imaginario literario el recuerdo de auténticos villanos, malos donde os hubiera, que nos cayeron simpáticos; y ello no por esa tendencia postmoderna de desmitificar, de poner a caldo a antiguos héroes del celuloide y reivindicar figuras de perfil más bien siniestro, lo cual es una manera sutil de predicar el relativismo moral, tan caro a nuestros ideólogos progres. Me estoy refiriendo a villanos de ficción, representantes de todos los vicios y defectos humanos, que siempre terminaban perdiendo, claro.
José Manuel Sánchez del Águila Ballabriga. Abogado. Con Cristina Federica ha ocurrido lo insólito, lo inesperado, esas cosas que nunca pasan y que nunca debieran de haber pasado. Lo que ocurre es que en treinta y tres años de ejercicio profesional, este letrado ha visto de todo, ha visto hasta traiciones, conjuras, autoridades que ordeñaron caudales públicos, jueces que prevaricaron con descaro o hasta sin querer queriendo; pero jamás vi, jamás ningún colega me contó de un fiscal que, abusando escandalosamente de una más que discutible supremacía de parte privilegiada en el proceso, recurriera con énfasis y contundencia una resolución judicial que se limitaba a citar a una persona.
De nuevo, como en ocasiones anteriores, la manifestación "provida"en vez de atacar a los responsables actuales del aborto, que no son ni Witiza ni Espartero, sino el Partido Popular sirvió de para hacerle publicidad. La frase destacada de la doble página no es que los convocantes de la concentración denunciaban que bajo la mayoría absoluta del PP ya había sido asesinados más de 120.000 niños por aborto quirúgico y cientos de miles más por aborto químico, sino que «El PP va a ser sensible con lo que aquí se ha demandado".