
Francisco Rodríguez Barragán. Me parece razonable el rechazo social ante un padre que asesina a sus hijos, pero cuando es la madre la que termina con sus criaturas mediante el aborto, la sociedad mira para otro lado, no se inmuta. El caso del abortista carnicero americano que clava las tijeras en la médula espinal de los niños que sobreviven al aborto, apenas si tiene repercusión mediática y el doctor Morín en España sale absuelto por no sé qué argucias legales.
Rafael Lopez-Dieguez Gamoneda. Secretario General de AES (El partido social cristiano). Hace unos días el portavoz del PP afirmó que a los Obispos no les iba a gustar la ley del aborto , pero que esto no sería un inconveniente para su aprobación. La lógica conclusión a sus palabras es que la tan esperada ley del aborto del PP, la de los que se paseaban por las manifestaciones próvida luciendo palmito y dándose golpes de pecho contra la brutalidad de ZP, va a ser más de lo mismo, va a ser una ley de supuestos , quizás más restrictivos con mayores exigencias administrativas y técnicas, pero al fin y al cabo admitiendo el aborto en determinados casos y con ello convirtiéndose en una ley nuevamente abortista, una ley por lo tanto inicua y execrable porque ampara el más cobarde y abominable de los crímenes, el del mas inocente, el del ser más indefenso el del concebido y no nacido.
Redacción.- Cuando se creía que casi todo estaba dicho en la biografía de José Antonio Primo de Rivera el profesor Francisco Torres, colaborador de nuestro diario, ha sorprendido con las revelaciones que contiene su nuevo trabajo, “El último José Antonio”.
El día 7 de octubre de 2012 se publicó, en el diario "El Mundo", una columna de don Fernando Sánchez Dragó en la que escribió, refiriéndose a Sarah Palin (candidata republicana a la Vicepresidencia de los EE.UU.), que "no dejaría de amarla ni aunque fuese tan cobarde como los Soldaditos de las fuerzas de ocupación españolas destacadas en Afganistán". Le contesta, y con dureza, el Sargento de Infantería Don Bruno Navarro Rousseau-Dumarcet.
Bruno Navarro Rousseau-Dumarcet. Sargento de Infantería. Nos llama "fuerzas de ocupación", lo cual no voy a rebatir aunque me disguste por considerarlo un asunto estrictamente político y perfectamente debatible: usted lo ve así y los afganos y nosotros lo vemos de otra manera. Lo más grave, lo que realmente me ha movido a escribirle, es que nos llama cobardes.
“Para manipular eficazmente a la gente, es necesario hacer creer a todos que nadie les manipula”. John Kenneth Galbraith (1908-2006)
Miguel Massanet Bosch. No podemos entender como, a estas alturas, en unos momentos en los que España hace aguas por los cuatro costados, cuando no se vislumbra el fin de la tasa del desempleo y los auspicios que, desde fuera, se nos hacen prolongan la duración de nuestra crisis hasta el año 2017
José Morales Martín. Tengo la sensación que aunque el PSOE gobernase, no pediría la denuncia de los Acuerdos Iglesia-Estado. Es un fantasma que agita de vez en cuando, sobre todo cuando lo tiene mal en las encuestas y busca a la izquierda el voto más radical.
Pedro J. Piqueras Ibáñez. En la declaración como imputado en una trama para amañar las adjudicaciones de estaciones de ITV, el diputado nacionalista (CDC) Oriol Pujol, ha dicho que sólo le movía “el interés general de Cataluña” eran “motivos políticos”.
El portavoz del Partido Popular ha sido claro y explícito: Aquí manda la doctrina del Constitucional. Pero ha utilizado un término peligroso para su tésis. La palabra doctrina, ya que en España tiene que seguir habiendo un porcentaje de la población cuyo voto esté determinado no para votar a un partido que siga la doctrina del Constitucional, sino la doctrina de la Iglesia.
Fernando José Vaquero Oroquieta. Se ha producido una noticia que, afectando a nuestros vecinos galos, está no poco relacionada con tantas otras que -a diario- nos machacan desde los medios de comunicación y que, en su conjunto, ha destapado la profunda crisis moral que sufre nuestra nación: nos referimos a los diversos escándalos relacionados, de una u otra manera, al fenómeno de la corrupción político-financiera.
Coronel Francisco Alamán Castro. Leo en un lamentable periódico asturiano, La Nueva España, un antiguo artículo sobre las penas y alegrías de las dos repúblicas que gozamos los españoles. Se queja de que solo se insiste en sus errores y en sus fracasos. Efectivamente tiene razón, pero es que las dos solo tuvieron enormes errores e inmensos fracasos, y no recuerdo ningún enorme éxito. La República que añora el diario, aquella de la constitución sectaria, la de que “España deje de ser una nación católica”, la de “triturar al Ejercito”, la de “una revolución agraria más para perjudicar a la nobleza que para beneficiar al campesino”, todas frases de Azaña. Traería a España las mismas consecuencias.