Creciente presencia de las religiones en la sociedad moderna
Rafael González. En un excelente artículo en ABC, titulado “Del laicismo a la democracia”, don Manuel Jiménez de Parga se ocupa de la influencia que sigue ejerciendo la religión en la vida social, y no sólo, claro está, en la sociedad española. No es verdad que es laico el régimen político formalizado aquí por la Constitución de 1978. Y no lo es porque no debe confundirse laicidad con aconfesionalidad.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


