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Diario YA

Una Hora en Libertad

Me encuentro aburrido, hastiado, harto, cansado…

Javier Garcia Isac. Me encuentro aburrido, hastiado, harto, cansado… por más que intento motivarme, el tema de la abdicación no da para mucho más.

Yo entiendo que esto venda. Comprendo que se le quiera seguir dando vueltas, exprimiendo el limón hasta sacar la última gota de jugo, pero es que ya no queda absolutamente nada que rascar.

Hemos asistido atónitos a un esperpento de sesión en el Congreso de los Diputados, donde los distintos friques que por allí habitan, nos deleitaban con sus discursos y maneras pueriles. Tanto es así, que muchos de estos analfabetos incurrían en muchas contradicciones, cosa por otro lado muy habitual entre los ignorantes.

Siempre he comentado que la ignorancia es muy osada y este caso, tampoco ha sido una excepción.

Los más recalcitrantes izquierdistas, dígase comunistas, separatistas, independentistas, nacionalistas de todo tipo y pelaje, votaron NO a la abdicación de Don Juan Carlos. Ellos que se consideran republicanos, dijeron NO a la dimisión del monarca para dimisión del monarca, para que nos entendamos…Es curioso: no querían dejarle abdicar, no querían que se marchara.

También nos hablaban de privilegios heredados, antagónicos con los tiempos que vivimos. Ellos, que están todo el día hablándonos de derechos históricos, resulta ahora que la Monarquía es una institución obsoleta y es posible que así sea, pero exactamente igual que ellos.

Sus contradicciones les hacen faltar al decoro y a unas mínimas reglas de convivencia y educación. Observé en ellos unas pintas descuidadas (me atrevería a decir que hasta desaliñadas), el mal olor se transmitía incluso a través del televisor. Era evidente que muchos de sus compañeros diputados, aguantaban la respiración al paso cercano de estos sujetos.

El Congreso de los Diputados se convirtió en un circo. Se preguntaba una cosa y se contestaba algo que nada tenía que ver. El verlo, produce cierto bochorno, cierta vergüenza ajena. Por un momento todo parecía un gran plató de televisión, de esos donde energúmenos chillan y se insultan, y al sufrido espectador no le queda nada claro de qué va todo eso.

Posiblemente el Parlamento es reflejo de la sociedad que tenemos, de la sociedad que vivimos, con analfabetos e ignorantes en puestos de responsabilidad, siempre vociferando como si el chillar les diera la razón, siempre diciendo sandeces y nunca contestando con claridad a las cuestiones que se les plantea y que de verdad preocupan.

He de decir que me hubiera parecido cómico, gracioso y muy divertido que hubiese ganado el NO en la votación.

Que contra el deseo de una persona de marcharse, de dejarlo, de dimitir o de abdicar, le hubieran dicho que tenía que quedarse (pues los republicanos no deseaban que El Rey dejara sus funciones). Aquí solo lo deja quien ellos permiten. En definitiva: que se joda y se quede.

Todo muy democrático. Todo muy en consonancia con su concepto de libertad.

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