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“Perdí las alpargatas, salí descalza y pisé bastantes charcos de sangre”, ha declarado la presidenta de la CAM

Aguirre habla de su experiencia en Bombay


Redacción Madrid. 27 de noviembre.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que ayer salió ilesa de un tiroteo en el hotel Oberoy de Bombay, aseguró hoy que no fue consciente de los incidentes hasta que el personal del hotel la arrolló para sacarla a ella y a varios miembros de su delegación de las instalaciones, momento en el que perdió una alpargata, se quedó descalza y pisó "bastantes charcos" de sangre que llenaban los pasillos.

   Recién llegada de la India, con buena cara y buen humor, la jefa del Ejecutivo madrileño afirmó que la parte de la delegación que aún permanece en el país se encuentra bien y que diez de ellos --entre los que se encuentran la directora de comunicación de la Comunidad de Madrid, el fotógrafo de la presidenta y tres personas del equipo de comunicación, además de los presidentes de la Cámara de Comercio y de CEIM-- se hallan resguardados en la casa del cónsul español y dos en un hotel.

   También dijo que hay un tercer empresario español en Bombay no perteneciente a la delegación madrileña, y que los dos heridos españoles se encuentran "fuera de peligro".

   Aguirre, que manifestó que ahora necesita ver a todos los españoles de regreso a casa "para estar tranquila", relató su peripecia, que comenzó cerca de las 22.45 horas, cuando llegaron al hotel y, tras pasar el arco de seguridad, fueron recibidos "al modo indio", es decir, con el tradicional punto rojo en la frente y con pétalos de rosa esparcidos sobre ellos.

   Indicó que en este momento se encontró con su "gran amigo de la infancia", el alcalde de Majadahonda, Narciso de Foxá, quien se encontraba en la ciudad debido a que su hermano Agustín había fallecido el día anterior y tenía pensado repatriar los restos.

   La presidenta narró que De Foxá le contó los sucesos "dramáticos" de los últimos días mientras permanecían abrazados. En ese momento, dijo, percibió la caída de un cristal, un ruido que posteriormente se multiplicó e identificó como disparos.

   "Sólo cuando oí claramente una ráfaga de metralleta pude prestar atención a lo que estaba ocurriendo, porque hasta entonces yo estaba manteniendo una conversación de gran dramatismo con el alcalde de Majadahonda", subrayó la presidenta, que en algunos hablaba con voz entrecortada.

   La dirigente madrileña recalcó que todas las personas que estaban el hall fueron "arrolladas" por el personal e intentaron salir por una puerta detrás del mostrador de la recepción. "Foxá y yo fuimos los últimos en salir. Arreciaba entonces una ensalada de tiros y nos tiramos al suelo de la recepción", manifestó, al tiempo que indicó que junto a ella se encontraban su jefe de Gabinete, Regino García-Badell, y una asesora, Bárbara Cabrera.

   Aguirre describió lo tortuoso de la huída, que tuvo que realizar descalza ya que había perdido una alpargata. "Llevaba alpargatas pegadas al tobillo, se me salió una y la llevé colgando, así que me descalcé. El personal del hotel gritaba mucho y actuaba sin protocolo de actuación para casos como éste", sentenció.

   Además, reseñó que parte de la delegación pudo salir a la calle, mientras que al grupo de personas que se encontraban con ella se los llevaron a la cocina, de ahí pasaron a una lavandería y, finalmente, acabaron en un salón de bodas en el que se hallaban otras 200 personas.

   Cuando se encontraban allí, el presidente de Promomadrid, Jesús Sáinz, logró hablar con la directora de comunicación de la Comunidad de Madrid, Isabel Gallego, que junto a otra parte de la delegación había logrado abandonar el hotel y cobijarse en un malecón.

   En esta conversación descubrieron que el hall del hotel se encontraba en llamas. "Buscamos la entrada de la cocina, porque los terroristas estaban en la entrada. Pisé bastantes charcos de sangre que estaba limpiando el personal del hotel. No sabíamos que había habido víctimas ni nada", agregó.

   "No vi a terroristas, ni personas heridas, sólo vi la sangre por la que tuve que pasar descalza. El alcalde de Majadahonda sí que vio una mujer herida ensangrentada que pasó en dirección contraria a nosotros. Tampoco vi armas y sólo pensé que caían cristales", insistió. Uno de los empresarios también vio un cadáver en su huída.

EL PEOR MOMENTO, EL VIAJE AL AEROPUERTO

   Una vez fuera, el grupo de la presidenta llegó hasta el coche que los había llevado desde el aeropuerto, y pudo abandonar la zona de conflicto. En el trayecto al aeródromo, se pusieron en contacto con la gente resguardada en el malecón para explicarles que habían conseguido huir. Ellos dijeron que la policía no les dejaba moverse del cordón policial.

   Aguirre recalcó que éste fue el "peor" momento de toda la odisea, ya que antes del aeropuerto había un atasco "inmenso", fruto de una bomba en la terminal doméstica. "Pensé que nos quedábamos atrapados allí y vaya usted a saber si explota otra bomba, otro bombazo. No estábamos libres de peligro, pero menos mal que el conductor logró sacarnos por otros caminos y llevarnos al aeropuerto", rememoró.

   La presidenta madrileña indicó que De Foxá la acompañó desde el Oberoy hasta el aeropuerto con la intención, en un primer momento, de abandonar el país, aunque finalmente lo pensó mejor y decidió permanecer en Bombay. Actualmente, está a salvo en la casa del cónsul español, Ion de la Riba.

   Aguirre dejó claro que la delegación madrileña no ha podido volver junta a España porque ella y De Foxá "fueron los últimos" en dejar el hotel. "El resto de la delegación nos dijo que estaban cercados por la policía y que no les dejaban salir. Si íbamos, nos encontraríamos en la mismas circunstancias, por lo que hicimos gestiones con el Gobierno español para que el Gobierno indio les permitiera salir de allí", dijo.

   También aclaró que la razón por la que algunos empresarios de la delegación madrileña estaban en su habitación cuando comenzaron los incidentes es que ellos ya se encontraban allí, mientras que el grupo al que ella pertenecía procedía de Bangalore.

   Aguirre, que fue recibida en Barajas por su marido, sus hijos y su nuera, confesó que ahora lo que le apetece es "dormir un poquito" porque, según apuntó, "han sido días muy intensos". "No sé cuántas horas de mi reloj han pasado, pero seguro que muchas", apostilló.

   A pesar de lo vivido, mantiene las ganas de bromear ya que explicó que desde ahora, cuando se acerque el final de noviembre y el principio de diciembre, tendrá más cuidado del habitual, permanecerá en casa y pondrá "antideslizante" en la ducha, ya que es la segunda vez por estas fechas que casi pierde la vida, tras el accidente que sufrió hace tres años en la plaza de toros de Móstoles, junto con el presidente del PP, Mariano Rajoy, cuando el helicóptero en el que hacían unas pruebas se estrelló. La presidenta, una vez más, salió sin un rasguño, mientras que Rajoy se fracturó un dedo.

   A lo largo de su comparecencia, Aguirre confesó que no ha tenido tiempo de comprobar el apoyo internacional que se ha prestado a España, pero se mostró convencida de que el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha realizado varias gestiones para lograr mandar un avión que rescate a los españoles que se encuentran aún en Bombay.

   Aguirre, que dijo que "gracias a Dios tiene buena salud y ganas" de seguir gobernando la Comunidad de Madrid", quiso dar las gracias a todos los que se han interesado por su estado de salud, entre otros, el Rey, la Reina, el Príncipe Felipe, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y  Rajoy, y aprovechó para condenar el terrorismo.

   "Muestro mi condena a todos los actos terroristas y decirles a quienes los perpetran que con la violencia no van conseguir sus objetivos. Creo que de momento hay 80 fallecidos y 150 desaparecidos, por lo quiero trasladar el pésame y la solidaridad a las familias, amigos y a todas las personas que se han visto afectadas por los ataques de ayer", concluyó. 

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