Brufau pide a los interesados en Repsol que lancen una OPA por el 100%
Redacción Madrid. 27 de noviembre.
El presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, pidió hoy a los interesados en la adquisición de participaciones en la petrolera que crucen la "línea mágica" del umbral del 30% que obliga a lanzar una OPA por el 100% de la empresa o que se queden por debajo de este porcentaje y se limiten a "colaborar" y "aportar valor".
Durante un desayuno organizado por el Foro de la Nueva Economía, el presidente de la petrolera recordó que "el control se produce cuando se pasa del 30% del capital", y advirtió de que "los centros de decisión" del grupo son "enormemente importantes" y "se protegen mejor" si un accionista "no es propietario del 100%" de la compañía.
Por otro lado, se mostró favorable a que los Estados "intervengan poco" en la economía, pero dijo no ser la persona indicada para decir "si hay que intervenir o no" en Repsol. En todo caso, advirtió, "las soluciones deberían pasar por criterios estrictamente privados".
En cuanto al posible comprador de la participación del 20% de Sacyr en Repsol, citó las especulaciones acerca de "rusos, franceses o italianos" y consideró que "no todo el mundo es malo por su procedencia ni todo el mundo es bueno por su procedencia". Los requisitos exigidos, recordó, son que, con menos del 30%, se respete la independencia, condición de empresa privada y origen "hispano-argentino" de Repsol".















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


