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Diario YA

 

Cómo afectó el triunfo de Donald Trump a las Bolsas internacionales

El pasado mes de noviembre de 2016 se celebraron las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Como siempre sucede en un acontecimiento político tan importante, las Bolsas de todo el mundo y los inversores también de cualquier rincón del planeta, esperaban expectantes qué podía suceder.

Las encuestas parecían otorgar un mínimo triunfo a Hillary Clinton, lo que vaticinaba cierta estabilidad monetaria, pues se consideraba que habría un cambio importante si el republicano Donald Trump conseguía vencer. La férrea campaña proteccionista a nivel económico de Trump, convertía la situación de Fórex internacional en una incertidumbre más alta de la inusual.

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Sin embargo, lo que muchos analistas no consiguieron prevenir es que el triunfo de Trump traería a las Bolsas estadounidenses estabilidad.

El triunfo de Trump sacude el mundo

Conforme los votos para el republicano aumentaban, los valores refugio eran cada vez más interesantes. Esto sí es más lógico, pues el oro, entre otros valores similares, sirve de resguardo sólido ante momentos de incertidumbre. Creció el cambio hasta un 3% respecto al nivel original y se mantuvo constante hasta que las Bolsas regresaron a niveles más estables.

Asia, Europa y América Latina demostraron solidez en la argumentación de los analistas, con caídas más o menos constantes durante toda la jornada. Pero ya sea fruto de una estrategia bien elaborada o un sentido de lógica del presidente electo, se produjo una situación absolutamente imprevisible. Trump apareció ante los medios de comunicación para transmitir un mensaje de calma.

El republicano tranquilizó a los mercados plasmando lo que era lógico, que sus medidas se realizarían en consonancia a los acuerdos internacionales establecidos y dentro de los límites legales y racionales existentes.

La jugada salió perfecta, con un reforzado dólar que tomaba una ventaja mayor frente al resto de divisas internacionales. Apenas un mes después, Janet Yellen confirmaba la subida de tipos de interés, después de que la incertidumbre provocada por las elecciones terminara definitivamente.

Trump coge el testigo en situación favorable

Si dentro de 4 años la economía estadounidense está peor que ahora, es bastante probable que toda la culpa sea de Donald Trump, aunque se esfuercen en justificarlo por otros medios. En la actualidad Estados Unidos tiene muchas ventajas con respecto a otras épocas anteriores.

En primer lugar, la economía tiene confirmada su buena salud, con una segunda subida de tipos de interés, que demuestra que no necesita estímulos para seguir creciendo.

Algunos mercados, como sobre todo el asiático, empiezan a mostrar signos evidentes de recuperación y fortaleza. Algo necesario en un dólar que continuará revalorizándose conforme pase el tiempo. Con unos tipos de interés más altos, se requiere de divisas complementarias fuertes para que la rentabilidad sea mayor en las exportaciones. Además, la probable recuperación del precio del crudo será un nuevo estímulo que se ha echado de menos en 2016.

Por último, la recuperación de Europa es necesaria. Ahora que la crisis económica se ha quedado atrás, el euro debe recomponerse de algunos reveses como los sufridos recientemente con Grecia y Reino Unido. Por suerte, el descenso abrupto de la libra, que está en uno de sus peores momentos de la historia, ha evitado un hundimiento mayor de la moneda única.

El único factor de mayor incertidumbre es cómo la libra conseguirá recomponerse durante este nuevo año si quiere seguir siendo un rival de altura para el dólar. Gracias al fortalecimiento del resto de divisas, la estadounidense no requiere de ella directamente, pero siempre es mejor contar con aliados fuertes para que el comercio internacional siga un curso estable.