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Del Elogio a la Soledad y al Silencio

Daniel Ponce Alegre. Una visión sectaria y sesgada de la Historia Medieval de Europa, una interpretación pobre y desintegrada de la Teología de la Vida Consagrada, y más en concreto de la Teología del Monacato, en la que me he especializado en los últimos años tras la de Teología Bíblica, y una Exégesis incompleta y desvirtuada, ha llevado a ver la Vida Solitaria y Silenciosa, vivida de Simplicidad con Dios a través de su Hijo Jesucristo a modo de Vigía o Profeta, como una existencia alejada de la realidad del mundo, llegando a creer que los " Solitarios " no intervienen en él.

Veamos cómo no es verdad y que dicha Vida ha estado acompañada en periodos más o menos largos e intensos de acción profética, evangelizadora e incluso militar contra el Maligno y los suyos. En el mismo contexto histórico, entre los S. XI - XIII, en el que el monje Bernardo de Claraval escribía su Laudatio Militia Christi, alabando la vida abnegada, ascética y militar de aquellos consagrados monjes - soldado que cuidaban de sus hermanos en Cristo de los ataques del Islam y les instaba a fortalecerse no sólo en el arte de la guerra sino en la Fe, en la Oración y en la Palabra de Dios como Espada Verdadera, en ese mismo contexto histórico unos hombres el la región de Chartreause elogiaban la Vida Solitaria como Vida en Dios, alejada del mundo pero como savia de él y lugar al que acudir o encontrarse a modo de Centinelas o Vírgenes que esperan al Novio,

El florecimiento de esta Vida en toda la Península Ibérica y la construcción de estos monasterios estuvo unida al proceso de reconquista y de una manera especial en el Reino de Valencia, en toda la Corona de Aragón y en el Reino de Portugal que al no quedar unido al resto de reinos hispánicos sufrió un empobrecimiento material y espiritual. Un ejemplo muy evidente del compromiso con las realidades temporales de este mundo fue el del propio fundador de la Orden de la Cartuja San Bruno que no sólo se enfrentó a su propio Arzobispo Manasés que había generalizado la práctica de los privilegios o investiduras sino con el propio rey Luís que lo había colocado pues era su sobrino, y además cuando su querido amigo el papa Urbano II le pidió ayuda y consejo no dudó dejar la vida que tanto amaba para acudir a Roma junto a él, unos tres años después dejó la Curia Vaticana y sin ya volver a Chartreause fundó la Cartuja de Calabria donde se encuentra su tumba.

Aquellos monjes solitarios vivían a imitación de los primeros padres de la Iglesia, conocidos muchos de ellos como los padres de desierto pues se habían apartado de las grandes ciudades para buscar una más estrecha relación con Dios y su Hijo para el bien de sus hermanos por las oraciones de intercesión y el Estudio de las Escrituras que después eran base de excelente Dirección Espiritual y Consejo. Aunque todos estos monjes optaban por una Vida más próxima a evidenciar la realidad del Cuerpo Místico de Cristo, el Esposo, y se consagraban como Esposa - Iglesia, no sólo no eran indiferentes a la realidad del momento, por supuesto con la perspectiva del Reino, sino que se involucraban en ella cuando así eran requerido y también luchaban por la Santidad de la Esposa si esta se apartaba de la debida fidelidad al único Dios, Jahvé, y a su Hijo Jesucristo, el único Mediador y Salvador, no hay otro.

A este respecto tenemos infinidad de ejemplos en las Sagradas Escrituras, La Biblia, que demuestran no sólo los beneficios de vivir en la Soledad con Dios mediante Jesús sino que dicha Soledad y Silencio era en muchas ocasiones precedente de la acción profética, amonestadora y denunciadora de la corrupción y falta de Virtud. Recomiendo al lector: Éxodo 24: 18 y 25:8, 9; 1º de los Reyes 19: 4, 8 - 18; Mateo 4: 1 - 3, 11; 11:7 - 14; 26: 36 - 46. En todos estos casos la estrecha relación con Dios supuso la acción posterior, el compromiso con el pueblo y al mismo tiempo la intercesión por él a Dios, aunque dicha Soledad supuso grandes pruebas y sufrimientos y después la acción no siempre fue bien recibida sino todo lo contrario pero Jahvé pedía el Anuncio de su Palabra más que los frutos abundantes de grandes conversiones.

Así, independientemente de nuestras circunstancias, sea que estemos casados, célibes, jóvenes, ancianos o acabemos de cumplir 40 años como fue mi caso el pasado día 13 de enero, podemos vivir dicha Soledad y Silencio que realmente es la Vida en el Único Dios Viviente, Jahvé, y en su Hijo Jesucristo. Estudiemos profundamente la Biblia, Oremos constantemente a Dios por medio de Jesús y esperemos atentamente como Vigías la Vuelta del Señor y Esposo, Jesucristo, como Rey del Reino establecido por el Padre desde el Principio. Aunque mientras tenemos que luchar contra los corruptos, las injusticias y la idolatría a modo de Profetas, Centinelas y Vigías.Y la Cuaresma es un Tiempo muy apropiado para ello pues sólo en Dios, Jahvé, está la Vida por Jesucristo el Señor. Amén.

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