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DEVOCION NIÑO JESUS: SANTA TERESA Y SAN JOSEMARIA

Fidel García Martínez Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología Hispánica. La devoción a la Infancia de Jesús ha sido una constante en la espiritualidad desde los primeros siglos,  hasta nuestros días, como se puede verificar en el libro de Benedicto XVI La Infancia de Jesús, un estudio histórico, teológico y bíblico sobre los primeros años de la vida de Jesús Niño España en su misión evangelizadora extendió por todo el  Nuevo Mundo y por las Filipinas esta devoción a la Infancia de Jesús. Felipe II, gran devoto, estimaba como un santo a uno de los apóstoles de la Infancia de Jesús, el carmelita  descalzo, Francisco del Niño Jesús, quien murió precisamente en los días de Navidad  en 1604. La tradición navideña de exponer en casa al niño Jesús en el tiempo de Navidad era general en los países católicos, Italia, España y Portugal de donde se extendió a todo Hispanoamérica.
Los carmelitas  siguiendo a sus grandes reformadores Santa Teresa y San Juan de la Cruz, aún conserva una intensa devoción al Niño Jesús, con la denominación de  Praga, ciudad que vive la Navidad en torno a su milagroso y muy venerado Niño, y utilizado como reclamo turístico; su imagen tiene gran éxito entre los turistas que visitan aquella gran capital europea. La devoción de santa Teresa a la Infancia de Jesús ha llenado el Carmelo de numerosas y excelentes  monjas poetas líricas. Como lo han sido Santa Teresita del Niño Jesús, admirable por su sencillez poética, Santa Terea Benedicta de la Cruz, más conocida como Edith Stein, una de los pensadoras más importantes del los modernidad, sacrificada por la los Nazis en Auswich. Tanto Santa Teresa  como San Juan de la Cruz han dejado poemas navideños de intenso lirismo navideño y de gran amor hacia el Niño Jesús.  San Juan de la Cruz vértice de la mística y de la lírica mundiales, con un Niño Jesús en brazos  bailaba cantando: si amores me han de matar agora tengan lugar.
En nuestro tiempo a pesar de las tendencias laicistas que tratan de imponer un modelo de paganizante y extraño la gran tradición belenista española, la devoción al Niño Jesús se mantiene sólida entre muchas familias, en todas las parroquias, iglesias, colegios, la figura del Niño Jesús, en la cuna y entre pajas, permanece rodeada de un cariño especial. En el Siglo XIX la devoción al Niño Jesús se extendió por los partes, especialmente  en EE.UU por la influencia de la emigración de Italia, país donde San Francisco fundó en primer belén humano en Greccio 1223. En España  Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, con su visión profética de una espiritualidad laical, de la santidad en la vida ordinaria, porque el mundo es lugar donde hay que encontrar  a Dios, dio mucha  importancia a la devoción de la Infancia de Jesús, son innumerables las anécdotas que confirman esta devoción. Un convento de agustinas en donde fue capellán se conservaba una estatua del Niño Jesús que aún llaman, “el Niño de don Josemaría”. Estimaba en muchos los villancicos tradicionales por sus letras y por su música. Cuando los oía tomaba el Niño Jesús en sus brazos, se emocionaba y los cantaba.