Home

Diario YA

DON CARNAL Y DOÑA CUARESMA SEGÚN EL ARCIPRESTE

Fidel García Martínez

En esa joya de la Literatura Universal que es El libro del buen amor de Juan Ruiz, más conocido por el Arcipreste de Hita se narra una batalla  gastronómica de proporciones épicas  entre dos antagónicos ejércitos, el de Don Carnal y Doña Cuaresma, que con sus huestes de carne y pescado, tratan de imponerse con osado atrevimiento. La batalla se inicia con el triunfo de Don Carnal y su vitalismo hedonista y gastronómico impone a Doña Cuaresma un silencio sepulcral taciturno y lúgubre; es el triunfo de la orgía perpetua, del casi todo vale camuflado de disfraz. Todo cambia con la llegada del Miércoles de Ceniza,  cuando  Doña Cuaresma impone su autoridad en forma de ayuno y abstinencia, oración y  penitencia: es el triunfo de la humilde sardina sobre el orgulloso don Carnal. Doña Cuaresma proclama  altiva: “De  mi doña Cuaresma, justicia de la mar/ alguacil de las almas, que se habrán de salvar/ a ti, Carnal goloso, que te crees no hartar/ envíote el Ayuno, por mí, a desafíar//
Con este simulacro hecho cantar de gesta, el vital arcipreste, logra  plasmar  poéticamente una tendencia básica que domina en la psicología del ser humano: la lúdico festiva, que tiende a rebelarse contra el rigor y la represión de una sociedad que somete toda la actividad humana a una única dimensión, dominada por la tecnocracia, con la que la vida del hombre queda   dirigida por la producción material y deshumanizada, que sofoca toda transcendencia religiosa, que dé sentido a sus vida.
Don Carnal y Doña Cuaresma se necesitan y se complementan vitalmente, porque la existencia humana no se agota en el hedonismo materialista e  irredento ni en la angustia del absurdo y sin sentido. Tanto el Carnaval como la Cuaresma solo tienen sentido en la Pascua de Resurrección. Por eso escribe el realista y vitalista Arcipreste: Acercándose viene  tiempo de Dios Santo// fuime para mi tierra para holgarme un tanto// después de siete días era Cuaresma // ¡cuánto miedo por todo el mundo puso y qué gran espanto!