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Editorial: "De Prim a Puig"

Ganó su fama internacional apareciendo en periódicos de todo el planeta en traje de baño, invadiendo la piscina particular de un conocido periodista. A pesar de su facha, es un representante de los ciudadanos, pero es evidente que jamás le ha importado mucho su imagen pública. Joan Puig, más conocido como “el asaltapiscinas”, ha vuelto a avergonzar a la Política, porque sus palabras demuestran claramente que a ciertas personas les tocó el gordo de la lotería el día que se vieron dentro de un coche oficial.

En su blog particular, este diputado de la Esquerra (el partido presidido por aquel otro señor que se reunió con la ETA para pedirle que no pusiera bombas en Cataluña) hace una disertación filosófica a la que pone el ocurrente título de “La pela es la pela, primero el dinero y más tarde el orgullo de ser español” (sólo aquí ya apreciamos el talento innato). A continuación, arremete contra Pau Gasol, a quien llama “pesetero” porque ha cobrado 500.000 dólares por un anuncio publicitario. Poco dinero nos parece comparado con lo que gana Puig por calentar una silla.
 
Tampoco la clase periodística se libra del fino análisis de Puig. En su opinión, la narración del partido entre España y Estados Unidos fue “de una agresividad extrema y con una exacerbación del nacionalismo español más retrógrada". Al menos, ese nacionalismo español tiene una razón de ser, que es la grandeza de España a lo largo de su Historia; porque el suyo, el catalán, no es otra cosa que una enorme pera mental basada en falacias de facilísima demostración. Su nacionalismo, señor Puig, es una dolencia que se cura con libros.
 
Tras afirmar que las selecciones españolas “secuestran” a los deportistas catalanes, Puig se ata la manta a la cabeza definitivamente y asegura que el popular grito de “A por ellos” es, en realidad, un reflejo del colonialismo asesino que perpetraba “matanzas” por todo el mundo. Por cierto, que su paisano Juan Prim debió nacer sin esa conciencia particularista que tanto pregona ERC puesto que, nacido en Reus, fue un notable perseguidor de glorias coloniales para España. Bueno, Prim y los cientos de voluntarios catalanes que le acompañaron en la guerra de África, naturalmente.
 
Puig, que es concejal de Blanes, termina su perorata-pataleta de medio pelo con una sentencia fatal: “España no sabe perder”. Este diario le regala al ilustre político catalán otra aún mejor, pronunciada por su paisano del XIX antes aludido: “Catalanes, queréis correr demasiado; no corráis tanto que podríais caeros”. Aunque pensándolo bien…, algunos sólo pueden caerse dentro de una piscina.

Martes, 26 de Agosto de 2008.

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